«Toma las riendas». Trabaja con tus pensamientos

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 Esta tarde abro la caja de herramientas para hablaros de «The Work» o El Trabajo, y por supuesto de su autora: Byron Katie.

Sobre el método:

The Work es un método para trabajar con aquellos pensamientos y creencias que nos producen estrés, dolor o sufrimiento. Ya sabemos que la naturaleza de la mente humana es compleja, y que las personas convivimos con creencias, gran parte de ellas adquiridas a través de nuestros padres, abuelos, maestros y en general figuras de autoridad en la niñez, e incluso otras adquiridas por la cultura y la sociedad del momento, o por una serie de experiencias vividas. Muchas de estas creencias nos impulsan y nos ayudan a avanzar; sin embargo hay otras que nos limitan y nos quitan valor –a nuestros ojos- y estas que son las que más duelen, por ello hay que cuestionarlas

¿Es verdad todo lo que piensas?

Qué pasaría si una mañana te levantaras y no recordaras nada. No tuvieras historia, no supieras quién eres, no conocieras a nadie… no tuvieses identidad, ni memorias… ¿Quién serías…? ¿Quién serías en tu relación o en tu matrimonio sin todo eso…? ¿Quién serías en tu trabajo o con tus amigos…? ¿Quién serías mientras friegas los platos… sin programación alguna, sin pensamientos…?

Estas preguntas o -quizá tan sólo una de ellas que las contiene todas- se las hizo la autora del Método: BYRON KATIE.

ImagenEsta hermosa mujer, aquí donde la veis, pasó una depresión que le duró más de 10 años. Casi no lo cuenta. No tenía ganas de vivir. Sufrió todo tipo de penalidades a causa de sus pensamientos. Se sentía culpable de estar criando a sus hijos sin poder transmitirles casi ni un ápice de gusto por la vida, incluso por su mal carácter y amargura.

Quizá ella no lo explicaría así, pero yo lo resumo de este modo y con mis palabras tras todo lo que ella ha compartido con el mundo, para ayudar a los demás a través de su experiencia.

Ya sabemos que las personas que sufren mucho y logran salir de ahí, lo hacen con un vigor desconocido, que las sitúa en un lugar de gran fortaleza y sabiduría. Generalmente se les llama maestros/as. Muchos autores lo llaman RESILIENCIA. En el caso de Byron Katie -y muchos otros- yo lo llamo ILUMINACIÓN *(alcanzar un punto de claridad importante respecto a las diferentes vicisitudes de vida, un antes y un después).

Byron Katie se dio cuenta de que cuando creía sus pensamientos, sufría, y cuando se los cuestionaba, había algo dentro de ella que se abría y se expandía… comenzaba a «VER«. Ya nada era lo mismo. Ella los cuestionaba con una serie de preguntas que forman parte de su método y que nos ayudan a indagar en lo más profundo.

Hay muchas realidades o verdades sobre todo lo que nos sucede o lo que pensamos, que no vemos fácilmente, pues por fidelidad a quién somos (a nuestra identidad) no acostumbramos a cuestionar casi nada de lo que se nos pasa por la cabeza. Por poner algunos ejemplos:

Él no me quiere. Ella debería cambiar. Mi madre no debería haberse separado. Yo debería ser madre. Soy mayor para encontrar pareja. Tendría que tener más dinero. Mi vida no tiene sentido… etc.

Todos estos pensamientos sin cuestionar, nos pueden hacer la puñeta en mas de un momento y en más de dos.

Todo esto son ejemplos de pensamientos que tenemos al cabo del día, y dependiendo de la situación que estemos atravesando, la mente se dispara, y nos puede producir un sufrimiento innecesario, que lejos de llevarnos a actuar (lo cual podría en un momento dado justificarlo un poco) nos ancla, nos infravaloriza, nos deja a la altura del betún.

Ante este panorama, podemos tardar mucho tiempo en comprender que es lo que tienen las situaciones, o las personas, que yo tengo que ver para poder liberarme y dejar de pedirle al mundo lo que sólo yo puedo darme: LIBERTAD y AUTOAPOYO.

¿Sabías que la mayor parte de las decisiones que tomas están condicionadas por tus creencias, y que la mayor parte de estas creencias no son conscientes? Es curioso, pero así funciona el insconsciente. Es como subirse a un bus hacia «ninguna parte», y teniendo que aguantar vicisitudes varias hasta llegar a «ningún lugar». The Work es una manera más de trabajar con todo eso, desde mi punto de vista muy sencilla  y útil para la vida.

The Work de Byron Katie ha llegado a todo el mundo, pues desde el año 1986 se dedica a compartir lo que ella descubrió y que le cambió la vida y su manera de entender la mente humana… el mundo.

Byron es autora de diversos libros, así como tiene un Instituto internacional sobre The Work, se llama Byron Katie Institute, y a través de este Instituto se han formado miles de personas en su método. Tiene Escuelas residenciales en Estados Unidos, así como en Europa.  Muchísimas personas de America Latina se han formado igualmente en el método, y en la actualidad se está expandiendo mucho por África, pues el Instituto es muy potente a nivel internacional y tienen programas de becas y de ayudas para la formación. Además tienen un programa residencial de 28 días para superar adicciones. Se llama Tournaround House, y otros muchos proyectos.

Si queréis más información podéis visitar su web: www.thework.com

El año pasado estuve en Estados Unidos en su Escuela, y este año repetí la experiencia en Alemania, esta vez no como participante, sino como staff (miembro del equipo colaborador). En ambas ocasiones la experiencia ha sido fuerte y liberadora.

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Esta es la orla de la Escuela en la que me gradué en Los Ángeles, California.
Y yo soy una de esas maravillosas hormigas.

Antes de esta experiencia, en muchos momentos sentía que algunos problemas eran más grandes que yo. Ahora no, ahora se que todo lo puedo cuestionar y que ello me da las pautas para salir de mi posición cómoda y tomar las riendas de mi vida.

Con the work se puede trabajar cualquier situación que os podais imaginar, y relacionada con dinero, salud, amor, trabajo, amistad, etc. Cualquier pensamiento que te pinche o te cause estrés o sufrimiento en cualquier área de tu vida.

Mi último proyecto: TRABAJAR EL AMOR Y LA PAREJA a través de the work. Como sabéis soy trabajadora social y mediadora familiar. El tema de la pareja y la familia me apasionan y es mucho el camino a recorrer. 

¿Quién serías tú sin tu historia con tu pareja, en tu relación…   o sin pareja?

¿Quién serías sin tu historia de lo que debe ser el amor?

¿Quién serías sin tu historia acerca de los hombres… o de las mujeres?

¿Quién serías sin todos esos pensamientos que te hacen sufrir en relación al amor?

Nos encontramos atravesando por un momento histórico y social en el que las relaciones están sufriendo cambios y adaptaciones continuamente. Todos los días se crean parejas, y todos los días se rompen parejas, con más o menos acierto. De igual modo hay muchas personas que viven solteras, o singles, y que no se atreven a dar el paso a lanzarse a conocer a otras personas para iniciar nuevas relaciones, sintiendo mucha frustración por ello.

Y todo está bien. Pero ¿Qué pasa cuando sufro en mi relación, o sufro porque no tengo pareja? ¿Qué pasa cuando no logro dejar ciertos aspectos en el pasado? ¿Qué pasa cuando me creo la historia de que soy demasiado mayor para enamorarme…?

SUFRO. CULPO A LOS DEMÁS. NO ME ATREVO. MI AUTOESTIMA SE RESIENTE. NO ME DOY LO QUE YO NECESITO. ME DEPRIMO.

El amor es un tema que preocupa a muchas personas, y  con el que se puede avanzar en gran medida a través the work; pues ya lo dice Byron Katie: la persona con la que estás en este momento, es tu mejor maestro. Pero no sólo tu pareja, sino tu jefe/a, tus amigos, tus vecinos… y todas aquellas personas con las que te relacionas y con las que te surgen conflictos.

La cosa está en abrirse y explorar.

¿Te atreves?

Y con esta frase me despido por hoy.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

En todas las familias hay problemas sociales

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Dicen por ahí que «en todas las casas se cuecen habas, pero no en todas del mismo tamaño». Este dicho refleja muy bien la realidad social de gran parte de las familias, del mundo mundial -como diría el gran amigo Manolito Gafotas. La aventura de estar vivo implica justo eso, enfrentarse a situaciones difíciles y cambiantes a lo largo de la vida.

Esta frase que hoy da titulo a esta entrada de blog la escuché hace años de la mano de una colega profesional argentina: Adriana, trabajadora social y mediadora familiar. Asistimos juntas a un Congreso de Trabajo Social en Zaragoza y compartimos avatares y vivencias varias. En algún momento que conversábamos sobre la vida, los compromisos, los valores, el amor, el trabajo… ella me dijo: «Inmaculada, en todas las familias hay problemas sociales, – y sentenció: en todas«. Los problemas son inherentes a la raza humana, lo suyo es aprender lo que nos muestran, encararlos y tratar de resolver. Ser conscientes de esta premisa nos ayuda a ser más humildes y a no ir con el cuento de que los profesionales de lo social trabajamos con familias multiproblemáticas. Trabajamos   con familias, sin más. Familias atravesando alguna dificultad.

Esta frase quedó en mi, resonando y dando vueltas, como banda sonora de fondo de las experiencias que voy encontrando a cada paso. en mi camino profesional.

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Los problemas son obstaculos que hallamos en distintos momentos de nuestro desarrollo evolutivo, que tienen en común el tratarse de situaciones que no sabemos cómo manejar y que por lo general están ligadas a la dinámica social y relacional establecida en nuestro entorno más próximo, que es en definitiva en el que nos desenvolvemos y del que, para bien o para mal, nos nutrimos.

Estos problemas pueden relacionarse con situaciones de enfermedad, muerte, conflictos graves en las relaciones, separaciones traumaticas, adicciones, situaciones de maltrato, la necesidad de sustento económico, etc. El caso es que todas las personas, independientemente de la situación social o económica, conocemos de cerca lo que significa atravesar un proceso doloroso o estresante, y las repercusiones que ello puede tener en nuestro día a día, y en nuestra particular visión del mundo.

Cuando nos vemos avocados a hacer frente a situaciones nuevas, imprevistas, negativas… la incertidumbre, la duda y el estrés pueden nublarlo todo. Las nubes no nos dejan ver “el camino” a seguir, incluso nos impiden ver los diferentes caminos que tenemos ante nosotros (lo que se traduce en opciones), pues posibilidades siempre hay, la cuestión está en verlas. La ayuda de un tercero en esos casos puede ser muy buena, y éste tercero bien puede ser un familiar, un amigo.. o un profesional.

Hay un recurso fundamental cuando se atraviesa cualquier tipo de problema y es el pedir ayuda. Este recurso es el primero y el que verdaderamente puede facilitarnos el salir del hoyo, y no es broma. Pedir ayuda implica tomar las riendas, movilizarnos, y comenzar a estudiar la mejor manera de solucionar la situación que tanto nos preocupa. Siguiendo la metáfora del camino, aquella tercera persona que nos ayuda cuando estamos mal, nos facilita la labor de quitar la broza y apartar las ramas que restan visibilidad para encontrar la mejor ruta aquí y ahora.

Si tenemos alguna persona de valor para nosotros en nuestro entorno para solicitar la oportuna visión objetiva sobre la situación en sí, esto nos aportará claridad, así como nos ayudará a situarnos y a dilucidar lo que es manejable para mi ahora y lo que no. Una persona ajena al problema es capaz de ver opciones, cosa que la persona afectada por toda la vorágine de emociones no tanto.

Otra opción, si eres una persona abierta y te lo puedes permitir, puede ser solicitar ayuda a un profesional (psicólogo, trabajador social, mediador, coach…), pues éstos profesionales tienen una especialización clara a la hora de abordar problemas y pueden proporcionarte herramientas nuevas, así como mostrarte las que ya tienes y que no puedes ver (por el estado de confusión), lo cual va a forjar aún más tus posibilidades de salir de ese estado lo antes posible.

En mi profesión como trabajadora social en ocasiones he recibido llamadas y consultas de diferentes colegas profesionales, de lo social y de lo humano, quiénes necesitaban desahogar un problema de tipo personal y/o familiar con el cual llevaban tiempo lidiando, pero sin resultados (por lo menos no a la vista). El caso es que en todos los casos siempre he percibido una especie de pudor o vergüenza a la hora de relatar sus preocupaciones o problemas, de hecho suelen comentar:

Compañera, no quiero que te hagas una visión equivocada de mi, pero de pequeña… «tal o cual cosa», o mi padre siempre ha sido un hombre (…), o mi madre (…),  mi marido (…); en fin, ejemplos varios.

Y hay algo que siempre me ha gustado decirles y es que “nada de lo humano me es ajeno». Y no es simplemente una frase hecha, sino que es la verdad. Yo misma me he enfrentado a dificultades de todo tipo, algunas de las cuales he resuelto con éxito, y otras que ha resuelto el tiempo, el caso es que nada me es ajeno, y la empatía que siento en cada uno de los relatos me hace confiar en las capacidades de cada persona para salir de sus historias y de sus dificultades, con o sin ayuda, aunque a veces un empujoncito hace mucho.

En todas las familias hay problemas sociales, sí, y esto es algo que nos acerca bastante a los demás, independientemente de su vida y circunstancias. El sufrimiento humano vive en la mente, y se alimenta de los pensamientos. Si los pensamientos no se cuestionan, puedes tirarte toda la vida viviendo de tu historia: la historia de donde naciste; la historia de donde te criaste, la historia de que lo has pasado mal, la historia de que tu pareja te abandonó, o la historia de que no vales lo suficiente… Y como todo son historias y las creemos, esto puede no tener fin. Sin embargo hay una pregunta que también resuena en mi, esta vez de la mano de la autora estadounidense Byron Katie:

¿QUIÉN SERÍAS TÚ SIN TU HISTORIA?

Yo quizá un poco más libre: y TU?

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Marco de atención a la infancia a través de los Servicios Sociales en España.

El papel del trabajador social en los distintos niveles de intervención y coordinación entre los diferentes servicios.ImagenPonencia presentada en el II Simposium Internacional y IV Nacional sobre derechos de la Niñez, celebrado en la Universidad de Costa Rica. Octubre de 2009.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Trabajadora Social. España.

«Es un error hablar de la felicidad de la infancia. Los niños suelen ser extraordinariamente sensibles. El hombre es dueño de su destino pero los niños están a merced de quienes les rodean.». Roussea.

PALABRAS CLAVE: Infancia, protección, riesgo social, maltrato infantil, servicios sociales.

RESUMEN

La población infantil ha tenido diferente consideración a lo largo de la historia, pasando desde la invisibilidad total de sus características y necesidades, hasta el reconocimiento y la consolidación de sus derechos como actores primordiales de la sociedad actual, que además gozan de especial protección por razón de su vulnerabilidad.

A pesar del reconocimiento cultural, social y jurídico atribuido a la infancia hoy día, no se debe obviar el hecho de que el maltrato infantil existe, incluso en las sociedades más avanzadas y desarrolladas; por tanto requiere de una actuación rapida y coordinada desde los sistemas de servicios sociales, en colaboración con otros sistemas de protección social.

ABSTRACT:

Children had a different view along the history, going from total invisibility of their characteristics and needs, to the recognition and consolidation of their rights as actors of society today, which also enjoy special protection by reason of their vulnerability.

In spite of the cultural, social and juridical recognition attributed to the infancy today, it is not necessary to to obviate the fact that child abuse exists even in the most advanced and developed societies, therefore requires a rapid and coordinated action from the systems of social services, in collaboration with other systems of social protection.

I. INTRODUCCIÓN

Si algo caracteriza a los estados democráticos modernos es la evolución del concepto social de familia, así como el papel que juega y el lugar que ocupa cada uno de sus miembros, haciendo especial hincapié en el bienestar de las personas menores de edad. Esta nueva concepción socio- familiar de los niños y niñas se aleja de viejos sistemas paternalistas que consideraban a los hijos como una propiedad de los padres, como sujetos históricamente invisibles dentro del orden familiar.

A partir del siglo XX, con la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño por las Naciones Unidas (1989), se empieza a tener en cuenta a la infancia, de manera que se comienza a tener un tratamiento legal de los derechos de las niñas y niños, al objeto de velar por su protección y de cubrir sus necesidades. En la actualidad, se parte de la idea de que la familia conforma el entorno idóneo para el desarrollo de las personas menores, si bien es cierto que en muchas ocasiones ese entorno se vuelve adverso e impide su normal desarrollo.

El cuerpo legislativo español obliga a la Administración Pública a actuar en aquellos casos en los que tenga constancia de que se está produciendo una situación de riesgo respecto de una persona menor. La situación de riesgo conllevará, en todo caso, de la elaboración y puesta en marcha de un proyecto de intervención social- individual, a través del sistema público de servicios sociales, con la colaboración, por parte del resto sistemas de protección social, que considere oportuna. En función de la gravedad de las situaciones presentadas, así como del grado de colaboración de los padres y del pronóstico de la situación, se asignará a la familia el tipo de intervención oportuno, que puede ir desde la intervención directa con las familias, mediante equipos especializados de tratamiento familiar, hasta el acogimiento familiar, la adopción e incluso en los casos más graves, al acogimiento residencial, a través del sistema de protección de personas menores.

II. EL SISTEMA PÚBLICO DE SERVICIOS SOCIALES EN ESPAÑA. CONSIDERACIONES INICIALES Y ESTRUCTURA.

II. I. CONSIDERACIONES INICIALES

España ha sufrido una evolución muy importante desde la década de los años ochenta, en lo que a desarrollo de su sistema de servicios sociales se refiere. La desaparición del régimen franquista y el avance de su sistema democrático, ha permitido vertebrar un sistema público de servicios sociales, creado con el afán de dar respuesta a las necesidades sociales de la población, con especial incidencia en aquellos colectivos afectados por situaciones desfavorecedoras. Ahora bien, en cuanto al desarrollo de la política en materia de infancia, el punto de referencia lo constituye, a nivel internacional, la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y la Convención de la Infancia aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Noviembre de 1989, y ratificada por España el 20 de Noviembre de 1990. 1En este sentido, cabe destacar los tres hechos fundamentales que han colaborado con la protección jurídica de las personas menores de edad en España, los cuales se concretan en: 1) La aprobación y promulgación de la Constitución Española de 1978, en la que se recogen una serie de principios fundamentales aplicables a los niños y niñas, así como sitúa a los padres como primeros responsables de la crianza y desarrollo de los hijos, a pesar de la responsabilidad subsidiaria del estado respecto a los deberes y cargas que implican la asistencia y educación de las personas menores; 2) Las reformas del Código Civil iniciadas en 1981, que en el tema que nos ocupa se centran en el reconocimiento que le confiere a la persona menor de edad respecto al derecho de audiencia ante diferentes aspectos familiares y contractuales. Del mismo modo se suprime la distinción entre filiación legítima e ilegítima, así como introduce la investigación de la paternidad; 3) La Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, profundiza en los aspectos de protección de las niñas y niños, siguiendo la filosofía de la Convención de los Derechos del Niño.

Respecto a todas estas cuestiones, cabe destacar que el sistema público de servicios sociales contempla, entre sus cometidos, la atención y protección de las necesidades de las familias y de las personas menores que en ella se integran. En este sentido, vamos a realizar un breve repaso a cerca de la estructura actual de los servicios sociales en España, para adentrarnos -a continuación- en los niveles de intervención que se llevan a cabo para trabajar con personas menores en situación de riesgo social.

II. III. ESTRUCTURA DE LOS SERVICIOS SOCIALES

Al hablar de servicios sociales en España, hay que aludir al principio de descentralización. Los servicios sociales se entienden como instrumentos que deben estar lo más cercanos posibles al contexto en que se generan las desigualdades. Respondiendo a este planteamiento, en nuestro país se ha materializado la descentralización del modelo del Bienestar Social en las distintas autonomías que componen el estado español (19 en total). Ello se ha traducido, finalmente, en la creación de las distintas leyes autonómicas de servicios sociales, todas ellas dotadas de la infraestructura necesaria para prestar servicios sociales.

Con carácter general, los servicios sociales se estructuran en:

Servicios Sociales Comunitarios

Los servicios sociales comunitarios constituyen la estructura básica del sistema público de servicios sociales y están dirigidos con carácter integral y polivalente a todos los ciudadanos, como primer nivel de actuación para el logro de unas mejores condiciones de vida para la población. Se puede decir que son la puerta de entrada de cualquier demanda de carácter social al sistema público de servicios sociales, pues toda intervención (sea de la índole que sea) ha de ser valorada, en primera instancia, por los profesionales de estos servicios.

Del estudio y análisis de las diversas leyes de servicios sociales se establece que las prestaciones mínimas y comunes que han de garantizar los mismos son:

Información, orientación y asesoramiento: va dirigida a individuos, grupos e instituciones sobre los derechos que pudieran corresponden y los recursos sociales existentes, así como asesoramiento especializado sobre problemas sociales y su canalización, cuando sea necesario, a los demás servicios sociales existentes.

Ayuda a domicilio: tiene como objetivo la prestación de una serie de atenciones a los individuos y/ o familias en su domicilio, cuando se hallen en situaciones en las que no es posible la realización de sus actividades habituales, o en situaciones de conflicto psico- familiares para alguno de sus miembros.

Alojamiento alternativo y convivencia: supone una alternativa para las personas que carecen de ambiente familiar adecuado.

Prevención de la marginación e inserción social: se refiere a intervenciones realizadas por equipos profesionales, dirigidas a personas y colectivos en situaciones de riesgo o marginación social, con el objeto de prevenir marginaciones sociales y, en su caso, lograr la inserción familiar y social.

Otras prestaciones y/o ayudas: emergencia social, ayudas económicas familiares.

Servicios Sociales Especializados

Los servicios sociales especializados suponen el segundo nivel de intervención en servicios sociales. Estos servicios se prestan en equipamientos específicos y se orientan a dar respuesta a situaciones y necesidades que requieren una especialización técnica. Los servicios sociales especializados pueden ser de titularidad pública o prestados por entidades diversas (tanto de iniciativa social como mercantil) que intervienen en este sector. Los servicios especializados ofrecen apoyos dirigidos específicamente a diferentes colectivos, como por ejemplo infancia, adolescencia y juventud, personas mayores, personas con discapacidad, personas drogodependientes, etc.

III. NIVELES DE INTERVENCIÓN CON LA INFANCIA. EL TRABAJADOR SOCIAL EN LOS DISTINTOS NIVELES DE INTERVENCIÓN Y COORDINACIÓN ENTRE LOS DISTINTOS SERVICIOS

III. I. ALGUNAS DEFINICIONES INTRODUCTORIAS

Cabe señalar una diferenciación que por primera vez se introduce en el ordenamiento jurídico español y que establece la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, en relación a los conceptos de “situación de riesgo social” y “situación de desamparo”, los cuales orientarán los límites y contenidos de las actuaciones jurídico administrativas a llevar a cabo con las personas menores y sus familias, y se concretan en lo siguiente:

La situación riesgo social (art. 17) es aquella en la que existen carencias o dificultades en la atención de las necesidades básicas que las personas menores precisan para su correcto desarrollo físico, psíquico y social, y que no requieran su separación del medio familiar, aunque sí conllevará la elaboración y puesta en marcha de un proyecto de intervención social individual debidamente temporalizado, que recogerá las actuaciones y recursos necesarios para su eliminación.

La situación de desamparo (art. 18) es la que se produce a causa del incumplimiento, del imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda de las personas menores, cuando éstos queden privados de la necesaria asistencia moral o material. Esas graves circunstancias aconsejan la separación de su núcleo familiar.

III. II. NIVELES DE INTERVENCIÓN

En función de la problemática planteada y de las oportunidades de actuación y mejora de la situación, los recursos dirigidos a la atención de la infancia pueden clasificarse en tres niveles:

1. Los que contemplan a las niñas y niños en su entorno natural, eludiendo la separación de éstos de su familia y su medio, llevando a cabo las actuaciones pertinentes en el entorno en que vive, es decir, directamente donde tienen lugar y se desarrollan los problemas.

2. Los que conllevan la separación de la familia biológica, así como la aceptación de medidas alternativas de carácter temporal, facilitando la salida del niño/a de su entorno familiar, ya sea con carácter familiar o definitivo, y brindándole un entorno familiar alterno que asegure su desarrollo personal en condiciones óptimas.

3. Los que conllevan la separación de la persona menor de su familia, así como el internamiento en centros de protección, con el objetivo de preservarle de un perjuicio o contingencia mayor durante el periodo de tiempo que sea preciso, hasta la completa resolución del problema o situación que provoca dicho internamiento. Se intentará, en la medida de lo posible, que la aplicación de estos recursos tenga carácter temporal, facilitando siempre la reinserción del menor a su entorno natural.

III.II.I. PRIMER NIVEL. ATENCIÓN A LA PERSONA MENOR EN SU PROPIO MEDIO

El medio más propicio e idóneo para el crecimiento y desarrollo de las personas menores es su ambiente familiar, siendo el objetivo básico de cualquier actuación que se lleve a cabo, la permanencia de éste en su propia familia. El criterio para intervenir en este primer nivel es que hay una situación de riesgo leve, con pronóstico favorable, de lo contrario pasaría a otro nivel de intervención más específico. Este primer nivel de atención se realiza a través de los servicios sociales comunitarios, en colaboración estrecha con otros servicios de atención primaria, como por ejemplo los servicios de salud. Los trabajadores sociales que desempeñan su trabajo en las unidades de salud (centros de salud, hospitales, etc) mantienen una comunicación estrecha con los trabajadores sociales de los servicios sociales comunitarios de su zona territorial, en aras a mantener una información actualizada y realizar un adecuado seguimiento y/o derivación de los casos de riesgo social detectados en personas menores y sus familias.

La actuación que se realiza con familias en situación de riesgo social desde los servicios sociales comunitarios está dirigida a la prevención, detección, intervención y a la reinserción, a través de los diferentes programas, ayudas técnicas y económicas y recursos sociales que para este fin se arbitran. Deben ser la puerta de entrada al sistema de atención y protección a la familia.

Desde estos servicios sociales comunitarios se pueden arbitrar las siguientes medidas de actuación:

Mediante la prestación de un servicio de ayuda a domicilio, que tiene un carácter integral, social y rehabilitador, orientado a facilitar la permanencia del menor en el propio hogar, proporcionándole atención directa, mediante la intervención de personal cualificado y supervisado. Las prestaciones del servicio de ayuda a domicilio son de carácter doméstico, de carácter personal, de carácter educativo y de carácter socio- comunitario.

Mediante la inclusión de la persona menor en programas de estancias diurnas, que son aquellos que, fuera del horario escolar, desarrollan una función preventiva a través de actividades de ocio y cultura, con el fin de compensar las deficiencias socioeducativas de las personas menores, potenciando su desarrollo personal y la integración social de éstos y sus familias. Estos programas incluyen alimentación en régimen de media pensión.

Mediante la prestación de ayudas económicas familiares, que son un conjunto de prestaciones económicas dirigidas a familias que carezcan de recursos económicos suficientes, para la satisfacción de las necesidades básicas, siempre y cuando tengan personas menores a su cargo. Estas ayudas tienen por objeto el mantenimiento de la unidad familiar con personas menores a cargo.

Mediante la prestación de ayudas de urgencia (de carácter extraordinario) destinadas a resolver situaciones de emergencia en las que las personas o familias se van privadas de los medios de vida primarios imprescindibles.

El equipo de profesionales que intervienen con personas menores y familias, están integrados básicamente por el Trabajador Social, el psicólogo y el educador social/familiar; según el nivel de intervención, habrá otros profesionales que vengan a contemplar las competencias, servicios, y prestaciones específicas.

La intervención del trabajador social en los servicios de atención primaria se concreta en las siguientes funciones relacionadas con el sistema de protección de personas menores:

1. Desarrollo de los programas de prevención primaria.

2. Recogida de información sobre posibles situaciones de desamparo y su derivación a los servicios de protección de personas menores.

3. Apreciación de situaciones de riesgo e intervención con medidas oportunas.

4. Detección de personas menores en situación de desprotección.

5. Emisión de informes sobre la situación de personas menores, la familia y su entorno social.

6. Gestión de ayudas y servicios de apoyo y tratamiento.

7. Colaboración para la coordinación entre los servicios públicos que intervienen (por lo general salud, educación y justicia).

8. Seguimiento y apoyo a las familias y a las personas menores que se han reinsertado a su medio familiar y social.

9. Participar con la persona y la familia en la formulación de los objetivos de intervención, en el diseño de la ejecución, y en la evaluación de los resultados.

III.II.II. SEGUNDO NIVEL: INTERVENCIÓN DE LOS EQUIPOS DE TRATAMIENTO FAMILIAR.

Aún dependiente de dicha estructura de atención primaria (servicios sociales comunitarios), son aquellos que intervienen con personas menores y familias con una problemática más específica. El criterio para intervenir en este nivel es que hay una situación de riesgo moderado, con pronóstico favorable.

En este nivel se trabaja directamente con las familias mediante los Equipos de Tratamiento Familiar (compuestos por trabajador social, psicógologo y educador social/ familiar) que constituyen un recurso especializado para tratar situaciones de riesgo en la familia, que se utiliza sólo en aquellos casos que se valore previamente la necesidad y la posibilidad real y efectiva de proporcionar a la familia un tratamiento para evitar la adopción de una medida protectora, previendo que el pronostico puede ser positivo. En este sentido, la familia ha de ser informada de la existencia de los Equipos de Tratamiento Familiar y de la finalidad del tratamiento, realizando previamente un trabajo de sensibilización para aclarar bien todo el proceso. El objetivo a trabajar debe ser que la familia acepte la intervención, para que ésta tenga efectos verdaderamente positivos, desde el compromiso de la propia familia por solucionar los problemas detectados.

Las funciones del Trabajador Social dentro de estos Equipos de Tratamiento Familiar son las siguientes:

1. Recepción y estudio de los casos derivados, profundizando en el conocimiento de la situación a través de otras fuentes o servicios relacionados con el mismo, contrastando y complementando la información remitida.

2. Establecer un pronóstico de los cambios y logros que pueda conseguir la familia detectando y/o reforzando los recursos de la red de apoyo social disponible, al objeto de evitar posibles medidas que impliquen la separación de la persona menor de su familia de procedencia.

3. Valorar la idoneidad de incluir el caso en el programa de tratamiento.

4. Formular las hipótesis de trabajo y elaborar, junto con el resto del equipo técnico, el Proyecto de Intervención Familiar individualizado, consensuado con la familia.

5. Desarrollar y efectuar el seguimiento del Proyecto de Intervención Familiar mediante la aplicación de las técnicas ajustadas a cada caso.

6. Realizar labores de mediación entre los diferentes miembros de la unidad de convivencia en la que se encuentra la persona menor, para lograr acuerdos y compromisos comunes respecto a cuestiones referentes a la cobertura de las necesidades básicas de la vida diaria (alimentación, administración de bienes, educación, atención a la salud, comunicación, etc).

7. Colaborar con el servicio que haya derivado el caso y con las instituciones implicadas, proporcionando información sobre su evolución, con vistas a que tengan conocimiento puntual y permanente por si volvieran a recibir el caso derivado.

8. Elaborar y transmitir cuanta documentación e informes técnicos sean necesarios para facilitar el conocimiento y la evolución del caso.

9. Colaborar en las actividades y mecanismos de coordinación necesarios para el desarrollo de cada proyecto, especialmente con los Servicios Sociales Comunitarios y los servicios de protección a la persona menor, así como al resto de dispositivos implicados en la resolución de casos.

10. Derivar los casos a los recursos sociales más adecuados, una vez finalizada la intervención, remitiendo la documentación técnica que se precise con el fin de dar a conocer los pormenores de la intervención realizada y su evolución.

11. Proporcionar información sobre la evolución general del programa y asistir a las reuniones de trabajo y comisiones técnicas que se establezcan.

12. Cualquier otra función relacionada que se considere necesaria para la consecución de los objetivos del programa.

Otros servicios que intervienen de manera directa en este nivel secundario son los de salud, con toda la red de centros de salud, ambulatorios y hospitales, espacios muy importantes para la detección y el diagnóstico de las personas menores que son objeto de malos tratos. Sin embargo, dentro de los Equipos del Sistema de Apoyo Educativo, la actuación del trabajador social está muy poco implantada, aunque son un testigo privilegiado para detectar situaciones de riesgo, además de poder realizar intervenciones preventivas dentro de sus funciones educativas. Otro sistema donde el papel del trabajador social tiene un papel cada vez más importante es en el Sistema Judicial; el trabajador social está normalmente integrado en un equipo técnico, con funciones de peritaje y adscritos a Juzgados de Familia y Penales. Los juzgados también se han dotado de Servicios de Mediación Familiar o los Puntos de Encuentro, o los Servicios de Atención a las Víctimas.

III.II.III. TERCER NIVEL: ATENCIÓN A LAS PERSONAS MENORES A TRAVÉS DEL ACOGIMIENTO RESIDENCIAL

El tercer nivel de intervención se centra en acciones que protejan a la persona menor de una posible situación de abandono y/o malos tratos (desamparo), las cuales se desarrollan a través del servicio de protección de personas menores, que tiene las competencias específicas para el ejercicio de las funciones de protección de personas menores que implican separación del niño/a de su medio familiar. El criterio para intervenir en este tercer nivel de atención es que hay una situación de riesgo grave, con pronóstico desfavorable.

El Trabajador social del servicio de protección de personas menores aporta sus conocimientos y técnicas profesionales al equipo interdisciplinar que conforma el servicio (compuesto por trabajador social, psicólogo y letrado), destacándose las siguientes funciones:

1. Análisis y valoración previa de la información recibida en el servicio, poniéndose en contacto con personas e instituciones relacionadas con la persona menor y la familia para matizar o complementar dicha información.

2. Conocimiento y valoración de la trayectoria socio-familiar desde sus orígenes.

3. Ofrecer al resto del equipo una visión globalizadora e integral de la situación del menor mediante la sistematización de la información de todas las áreas.

4. Informar, tanto a la familia como al resto de las entidades implicadas, de las actuaciones a seguir.

5. Movilizar los recursos aplicables para promover el cambio y transformar el entorno de riesgo de la persona menor.

6. Coordinar las actuaciones de las distintas instituciones que realizan planes de mejora con la familia y la persona menor.

7. Coordinarse para conocer las actuaciones de los distintos profesionales del resto del equipo. Realizando el seguimiento de la familia y del entorno, trasladando esta información al resto de los profesionales que intervienen.

8. Elaborar el diagnóstico social a través de la interpretación objetiva de la realidad socio-familiar y de los resultados de las intervenciones realizadas, formulando el pronóstico de evolución socio-familiar.

9. Elaborar el informe social y la propuesta técnica.

10. Elaborar la propuesta de intervención a desarrollar con la persona menor en los centros residenciales de protección.

Los principales recursos y centros de atención a los niños y niñas, así como adolescentres, en este nivel de actuación, son:

Centros de Acogida Inmediata, que son los que acogen, carácter de urgencia y por un corto periodo de tiempo, a personas menores de edad, entre los 0 y 18 años, que se encuentran en grave situación de desprotección o algo riesgo físico o psíquico.

Centros Residenciales, que son centros que ofrecen a las personas menores el alojamiento, la convivencia y la educación necesarios para su desarrollo, por el período más breve posible, hasta que pueda producirse el retorno a su familia de origen, o se adopte otra medida alternativa (acogimiento familiar, acogimiento preadoptivo o acogimiento adoptivo).

Centros de internamiento para personas menores sujetos a medidas acordadas por los jueces, que son recursos con carácter especializado dirigidos a personas menores infractoras, en los que ingresan por Orden Judicial, y en los que pueden realizarse labores educativas y pedagógicas, derivadas de la finalidad y el alcance de la medida judicial impuesta.

CONCLUSIONES

El maltrato a la población infantil siempre ha existido, sin embargo hoy día existe una preocupación generalizada por desarrollar políticas públicas que orienten actuaciones coordinadas, rápidas y eficaces desde los diferentes sistemas de protección social. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo en cuanto a cambio de valores, concientización y sensibilización de la población para erradicar las diferentes formas de maltrato a la infancia, que van desde la aceptación social del conocido lema “te pego por tu bien”, hasta situaciones de acusado riesgo social, llegando a situaciones de desamparo en los sectores más vulnerables, como son las personas menores. Los servicios sociales constituyen un instrumento necesario para colaborar en la progresiva eliminación del maltrato, siempre en colaboración con el sistema de salud y el sistema de educación, donde resulta necesario coordinar actuaciones en aras a la prevención y detección precoz de este tipo de situaciones. Sin embargo, es necesario dotarlos con los recursos humanos necesarios para evitar dilaciones indebidas en las intervenciones, así como agilizar el paso de un nivel de intervención a otro, si la situación socio familiar presentada lo requiere. Esta agilidad puede incrementar las posibilidades de éxito en los resultados de las intervenciones. No obstante lo dicho, es importante destacar que, desde la democratización del estado español, ha habido grandes avances e impulsos legislativos en lo que a políticas sociales se refiere. Es obvio que queda mucho camino por recorrer, como también lo es que la meta está hoy mucho más cerca que ayer.

«Si queréis estudiar a los hombres no dejéis de frecuentar la sociedad de los niños». Thomas Hobbes.

BIBLIOGRAFÍA

  • Constitución Española de 1978.

  • Código Civil.

  • LEY 1/1998, de 20 de abril, de los derechos y la atención al menor.

  • La Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor.

  • Casado, Demetrio. 1987. Introducción a los Servicios Sociales. Edt. Acebo.

  • Alemán Bracho, Carmen. 2008. Introducción a los servicios sociales. Universidad Nacional a Distancia.

  • Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía. 2005. Proyecto Educativo Marco para los centros de protección de menores en el ámbito de la comunidad autónoma Andaluza.

  • Ravetllat Ballesté, Isaac. 2007. Revista de Derecho de la Universidad Nacional a Distancia. Núm. 2.

  • Galan, Soledad. 2005. La libertad de prensa ante la protección de la infancia. Junta de Andalucía. Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social.

  • Aleix Ripol- Mollet. 2006. Familias, trabajo social y mediación. Ed. Paidos Ibérica S.A.

  • DÍAZ HUERTAS, José A…[et al.]. Atención al maltrato infantil desde los servicios sociales. Madrid: Instituto Madrileño del Menor y la Familia, 2002.

  • CASAS, F. (1998): Infancia: perspectivas psicosociales, Barcelona, Paidós.

  • GAITÁN, L. (1999): El espacio social de la infancia. Los niños en el Estado de Bienestar, Madrid, Comunidad de Madrid.

Necesito que me quieran ¿Es eso verdad?

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Este es el título de uno de los libros de la autora Byron Katie, el cual disfruto a cada párrafo que leo. Considero que las enseñanzas de esta gran mujer son muy necesarias para afrontar los retos de la sociedad de hoy día, sobre todo en lo que a valoración personal se refiere, así como a las relaciones que mantenemos con los demás… parejas, amigos, familiares o conocidos.

Necesito que me quieran ¿Es eso verdad?

Hay ocasiones en las que nos enfrentamos a la pérdida de un gran amor, y nos apegamos – en el mejor de los casos- a la idea de recuperarlo, de convencerlo o hacerle ver lo valiosos que somos y lo equivocados que están. Y en otras por ejemplo sentimos deseos de vengarnos, de hacer todo lo posible por resarcirnos por la herida causada en nosotros.

En otros momentos nos lamentamos pensando que nuestro jefe o jefa debería valorarnos más, reconocer nuestro trabajo, tenernos más en cuenta, tratarnos con más cuidado y atención, etc.

Otras veces sufrimos porque consideramos que nuestro padre tendría que haber sido más cariñoso con nosotros, o nuestra madre menos severa, o nuestro hermano más generoso, etc.

Como vemos, hay múltiples situaciones en las que sentimos que necesitamos el amor de los demás, sean estos familiares, parejas o ex-parejas y amigos o hasta compañeros del trabajo.

Creer en la idea de que necesito todo eso y que no lo tengo… ¿Cómo me hace sentir?

¿Cómo me siento cuando me digo que mi ex-pareja o ex-marido no me quiere?

¿Cómo me siento cuando me reprocho que no soy una mujer interesante para tal o cual persona?

Toda vez que pensamientos de este tipo atraviesan mi cabeza me siento triste, enfadada, confundida, sola, abandonada, infeliz… Y no tiene porqué coincidir con una etapa chunga de mi vida. Basta que esté una simple tarde tomando un té, escuchando buena música, y que de repente me venga el pensamiento de que él no me quiere, para que todo el bienestar del día o del momento se vaya al garete… ¡Zas! otra vez al pozo. Así de claro.

Byron Katie nos muestra cómo hay una serie de pensamientos que son comunes a todos los seres humanos, aunque no todos los tengan en la misma medida. Estos pensamientos campan a sus anchas en nosotros, en el vecino y en el otro, y afectan a la manera de estar en el mundo, de relacionarnos, de comportarnos con nuestros semejantes, nuestros jefes o con desconocidos. Entran en mi en un sólo segundo y lo cambian todo. Sin embargo hay algo que no solemos preguntarnos:

¿Es verdad?

Esta pregunta inocua e inofensiva es la puerta de entrada al método de Byron Katie. Es una pregunta que, planteada como un acto meditativo, es decir, permitiendo que la pregunta conecte conmigo, que la respuesta venga a mi sin yo buscarla, me puede aportar información valiosísima que hasta el momento no había visto, ni tan siquiera de lejos.

El método de Byron Katie se concreta en 4 sencillas preguntas que te ayudan a indagar en todos esos pensamientos y creencias que te generan dolor, que te frustran y confunden, en definitiva te estresan. Te permiten ver qué otras verdades hay tras esa primera creencia o pensamiento que hasta el momento no veías y que puede cambiar por completo la situación que te hace daño, la interpretación que haces de ella y hasta la propia visión de tí misma, como actora principal de la historia y como única persona que verdaderamente puede darse a sí misma lo que necesita.

Comienzas a conocer a esa persona que eres tú, a descubrir muchos aspectos tuyos que antes no veías, a valorar la persona que eres. Desde ahí ves acciones concretas que llevar a cabo para salir de esa situación que tanto te preocupa.

Cuando yo me aplico el método, lo primero que percibo es que mi estrés pierde fuerza, se desvanece. Comienzo a sentirme más segura. Me río de mi misma al comprobar el impacto tan fuerte que puede tener en mí un simple pensamiento no cuestionado. Me río aún más cuando compruebo que todo lo que demandaba al otro ya lo tengo, o sólo yo me lo tengo que dar.

Es fuerte ver ésto.

Una mente no cuestionada puede convertirse en la peor de nuestras pesadillas. Nos puede movilizar a exigir, dañar o culpabilizar a otras personas, con la incoherencia e inmadurez de un niño enfadado o asustado.

La única persona que ha de darte amor y aprobación ahora mismo eres tú. De manera que si crees que necesitas que te quieran, ya sabes: «coge las flechas de cupido y ponte delante de un espejo: ¡DISPARA!».

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Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Comunicación honesta

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En determinadas situaciones me he preguntado cómo sería la mejor manera de expresar lo que siento, de pedir algo que necesito o simplemente hablar a las claras con alguien sobre un asunto pendiente, siendo honesta, más sin poner en riesgo la relación y sin dañar innecesariamente al otro.

¿Me lo callo o lo suelto de una vez?

Ser honesto no quiere decir compartir cada pensamiento que cruza por tu mente, ni mucho menos. Muchos de nuestros pensamientos responden a patrones internos, así como a la emocionalidad del momento o situación… y suelen enturbiar más que ayudar en el proceso de ser honestos.

Una mente clara es como un río en calma. Limpio y tranquilo. Tener esto presente es importante.

Es difícil ofender a otra persona cuando lo que se comparte son los propios sentimientos -expresados en 1ª persona- y las propias experiencias. Si se habla de la otra persona, es oportuno preguntarse si es asunto tuyo hablar del otro.

¿Acaso quieres que la otra persona cambie para que tú te sientas mejor? ¿Crees que reprochar va a aportar algo interesante al intercambio? Conviene reflexionar sobre ello antes de abrir el pico.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el TACTO. Como dicen, quien no tiene un mínimo de tacto a la hora de relacionarse con personas siempre tendrá enemigos, o por lo menos perderá aliados. Tener una política de honestidad y transparencia en nuestras relaciones no nos da permiso para intimidar a la gente con opiniones groseras o difíciles de manejar. Puedes ser honesto, directo y suave al mismo tiempo, diciendo lo que quieres educadamente, así como conociendo de antemano las susceptibilidades más evidentes de tu interlocutor.

Revisa tu actitud antes hablar. Si estás cansado o de mal humor, sin duda puedes enviar un mensaje equivocado, aunque no te des ni cuenta, incluso utilizando palabras correctas. Tu actitud y tus intenciones se perciben a través de la voz o la postura, por tanto un talante tranquilo y, en la medida de lo posible, amable, facilitan la comunicación.

Si tienes miedo de lastimar a la otra persona con tus pensamientos o con tus palabras: ¡Espera! Lo mejor es que pase el temor, pues de lo contrario la persona no se centrará en el mensaje o la intención, sino en el miedo. Y si ve tu miedo tendrá una buena razón para desconfiar de ti y de tu honestidad. Relajate. Es la manera de que no perciba tu mensaje negativamente.

No utilices calificativos. Me refiero a expresiones tipo: “sin ánimo de ofender…”, pues la persona interpretará: “prepárate para ser ofendido”. Si le dices: “míralo de esta manera”, puede que la persona entienda que su visión no es aceptada.

La verdad no necesita presentaciones. Baste decir lo que quieres con claridad y sencillez, sólo eso.

Es importante tener una actitud comprensiva y empática. Aún entregando tu verdad con el mayor tacto, amabilidad y buenas intenciones, todavía puede golpear el nervio de alguien. Estas situaciones se pueden navegar con paciencia.

Escucha el grito o el sarcasmo y deja que sea la otra persona la que maneje su dolor. Una cosa que puedes hacer aquí es expresarle: “es realmente importante para mí ser abierto y honesto contigo. Siento que lo estés pasando mal ¿Hay algo que yo pueda hacer para ayudarte en este momento?

Ser abierto y sincero siempre es más fácil con la práctica. Si lo consigues las recompensas valen la pena, pues se liberan cargas. Desde luego no vas a cambiar el mundo, pero mejorarás tu vida, que es de lo que se trata.

 Extraído de diferentes lecturas de Luis Sergio Lico, orador, consultor y educador en Brasil.

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Seducir, más que un arte, es darse valor

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Esta entrada de hoy la incluyo dentro del apartado del blog denominado recursos para avanzar.

¿Porqué escribir sobre seducción?

Como ya habréis comprobado me siento inclinada a compartir historias y experiencias varias relacionadas con el campo del desarrollo personal, además -claro está- de lo social, dada mi formación académica como trabajadora social. En este sentido, considero que el tema de la seducción jamás pasa de moda, y que no sólo es aplicable al campo del romance o del amor, sino a cualquier tipo de situación en la que deseamos causar una buena impresión a los demás o en la que deseamos atraer algo valioso a nuestra vida.

Como cada persona que está leyendo esta entrada es única, tiene la libertad de interpretarla en la situación que más le convenga en este momento y situación.

Darnos valor.

Yo digo que seducir es darse valor, algo que no solemos aprender en el seno de nuestras familias, ni en la educación primaria ni secundaria. Darnos valor se refiere a no depositar en los demás nuestra propia aprobación, así como reconocer nuestras virtudes, nuestros puntos fuertes, nuestros talentos y “gracias” naturales y mostrárselas sin ningún pudor al resto del mundo… ¿Porqué no? ¿Qué dejo yo de hacer cuando me digo que no valgo?

Hay ocasiones en las que encontramos dificultades para gustar(nos), para atraer(nos) y para valorar(nos), con lo cual llega un momento en que la ecuación seducción, yo, los otros-as: no ofrece buenos resultados.

La seducción, tirando de diccionario, es el acto de seducir, inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento, según la voluntad del que seduce. Por tanto, en esta primera acepción del diccionario vemos que seducir supone “engañar con arte y maña”; sin embargo hay otros que apuntan a que hoy día seducir es el “arte de hacer feliz a otra persona”. Creo que esto es una gran verdad y que de seductores de este tipo, como dice la expresión popular: ya me gustaría a mi tener el maletero lleno; y no es broma.

Para hacer feliz a otra persona tenemos que sentirnos a gusto, confiados y seguros en el momento concreto de la interacción. De este modo, si yo no me valoro, si no me veo capaz de despertar el interés de otra persona, lo más probable es que reprima “mis encantos naturales” y retroceda en el momento justo de intentarlo; bien con excusas, bien con actitud de derrota o desilusión, o lo que es peor aún, con mal humor.

Hay una serie de premisas básicas que se pueden tener en cuenta en estos temas:

ELIGE EL MEJOR PERFUME. El mejor perfume para seducir es una buena sonrisa y una buena dosis de optimismo. Y ese es el perfume que todos-as deberíamos ponernos al comenzar el día, para asegurarnos experiencias gratas y amables con las que alimentar(nos).

ACERCATE. Igualmente, para seducir tiene que haber un acercamiento a la persona o situación en cuestión que deseamos atraer. Esto está claro. Acercarte a lo que deseas demuestra valor y determinación. Pero ¡ojo! una cosa es acercarse y la otra es invadir o avasallar. A pocas personas gusta tener a alguien encima suyo todo el día (mensajes, whatsap, llamadas de teléfono, emails…); y por muy bien que se nos de el disimulo, cuando una persona es pesada SE NOTA, lo veas o no.

SIÉNTETE CÓMODO-A. Merece la pena reflexionar y ser cautelosos en la medida, que haya un claro equilibrio entre el dar y el recibir… sobre todo al principio, procurando siempre sentirnos en la posición más cómoda posible con nosotros mismos-as.

¿CÓMO ME RELACIONO? Los problemas para seducir/ persuadir (en lo personal y en lo profesional), por lo general son problemas para relacionarse, problemas de comunicación (verbal, corporal y comportamental o actitudinal). Falta de habilidades, confianza y seguridad para conversar. Una buena recomendación respecto a este punto de conversar puede ser hablar desde ti, pues si hay algo que conmueve de verdad son las propias experiencias, y en ese terreno nadie sabe más que nadie. Pero tampoco es necesario que hables tú todo el tiempo, ni que entres en profundidades oceánicas (ya me entiendes)… escucha lo que la otra persona tiene que decir, date la oportunidad de conocerla; déjala compartir contigo sus propias impresiones y experiencias.

OBSERVA. Si lo consideras conveniente a la situación, explora sus méritos, lo que habla, su apariencia, el ambiente que os rodea. Detecta qué te gusta realmente de esta persona, qué la ha hecho especial a tus ojos. El ser selectiva-o te distingue del resto.

NO TE ESFUERCES EN EXCESO. Si para seducir a una persona te ves en una situación en la que tienes que esforzarte, es que la cosa no fluye. Cuando nos esforzamos demasiado, inconscientemente estamos enviando el mensaje a la otra persona de que no tenemos muchas opciones, y por eso estamos ahí, aguantando y tirando con fuerza del carro.

«JUEGA», PUEDE SER DIVERTIDO. En la seducción siempre hay un aliciente (aunque sea inconsciente) de “ganarse” a la otra persona; es decir, hay una especie de juego o afán de conquista. Si no dejas oportunidad al otro-a para que pueda ganarte a ti de algún modo, la partida habrá terminado antes de comenzarla (no me puedo ganar a alguien que está perdiendo la estampa por ganarme a mi). Una recomendación que en algunas situaciones de este tipo puede ser útil es limitar la inmediatez con la que la persona en cuestión accede a ti, me refiero a cada momento y situación en la que quiere verte y compartir contigo. El mensaje oculto o no expresado de: “Hola, estoy disponible las 24h” no suele darnos valor, pues de alguna forma, como todo lo valioso es escaso, limitando tu disponibilidad puedes aumentar el interés para esa persona. Aunque claro, luego cada situación es un mundo

A modo de conclusión (…)

Estas son sólo algunas reflexiones y aproximaciones al entorno de la seducción o al “darnos valor”. Una cosa has de tener clara: si la persona en cuestión no muestra interés o directamente te rechaza, por favor, no des tanta importancia a este hecho, máxime si hace poco tiempo que la conoces. NADIE GUSTA A TODO EL MUNDO. Tú sigues siendo igual de valioso-a que al principio, y esa persona o experiencia es sólo una gota en medio del basto mar de las probabilidades.

Si te duele mucho mucho, no tiene nada que ver con ella, sino contigo. Revisa lo que hay dentro de ti que no te permite pasar página.

Nunca pongas tu valor en manos de nadie.

Y déjame decirte que nadie es NADIE. Sólo tú conoces bien quién eres y cómo has llegado hasta aquí. Ese valor has de fijarlo en primer lugar tú, y después ya veremos.

La primera y mayor conquista es con uno-a mismo-a. 

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Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Cerrar asuntos pendientes

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Los asuntos pendientes son aquellas cosas que no hemos hecho o dicho, y que nos dejan de algún modo ligados a determinadas personas y/o situaciones. Nos acompañan, no nos sueltan. Seguimos nuestro camino pero de vez en cuando acuden a nosotros en forma de “memorias”. PESAN.

Hace unos años asistí a un taller para aprender a acompañar a las personas a morir. Se trataba de un taller vivencial para integrar la muerte, dado que nos guste o no, forma parte de la vida. Hubo un aspecto muy importante que descubrí mediante la asistencia a este taller, y es que las personas, cuando se encuentran cercanas a la muerte, desean cerrar o “poner fin” a experiencias vividas. Como señala Alicia Salinas Lamadrid en su libro “Acompañar en la enfermedad, el dolor y la muerte” <<cerrar asuntos pendientes no se refiere solamente a asuntos materiales, sino también a aspectos internos de la persona, sobre todo a la expresión de emociones y pensamientos nunca dichos en relación con las personas o cosas>>.

En este tipo de trances, se da el caso de la señora de 75 años que en su lecho de muerte se encuentra balbuceando el nombre de su primer amor, con el que no pudo materializar su sueño. O el señor de 82 años que en sus últimos momentos solloza llamando a su hermano, al que hace más de 40 años no ve tras aquella discusión familiar que, a fecha de hoy, probablemente ambos valorarían de absurda.

«Felices y sabios aquellos que se empeñan en ser en esta vida tal como les gustaría ser en el momento de su muerte. Empéñate en vivir así ahora para que la muerte te encuentre feliz y sin miedo».

T. Kempis.

Los asuntos pendientes nos muestran algo muy valioso: qué limitaciones hemos tenido para abordar todo aquello, y qué limitaciones tenemos ahora, en este momento presente, para zanjar el tema en nosotr@s y seguir caminando, con la cabeza bien alta y el corazón tranquilo. Digamos que en términos académicos, harían referencia a las lecciones de vida por las que hemos pasado de puntillas, o directamente no hemos aprendido.

Estamos en la escuela de vida, donde hay lecciones fáciles y difíciles. Obvio que tod@s preferimos sacar buena nota en todas ellas, aprobar a la primera e ir parejos a nuestro curso, según la edad… pero al margen de esa necesidad egótica, lo importante es que el paso por cada una de esas lecciones o etapas vitales, nos ayude a rescatar lo mejor de nosotr@s mism@s, a verlo con claridad, y a integrarlo para que nos haga más agradable y lúcida la experiencia de estar aquí.

Siguiendo a Alicia Salinas Lamadrid, estos serían algunos asuntos pendientes típicos:

  • Revisión de la propia vida: volver tu mirada al camino andado.

  • Plantearte qué te gustaría repetir si volvieras a vivir de nuevo, y hacerlo.

  • Enumerar las tareas que quieres terminar: escribir un libro, terminar un proyecto, plantar un árbol, poner por escrito tus enseñanzas, etc.

  • Hacer un recuento de las tareas que has concluído: logros, fracasos, formas de afrontar los problemas, etc.

  • Enorgullecerte por tus propios logros y agradecerlos.

  • Sentir que has dado lo mejor de tí mismo, en el caso que no lo hayas hecho, ver de qué manera lo puedes compensar ahora.

  • Pagar las deudas que necesitan ser saldadas.

  • Si creaste algún problema, aclararlo.

  • Expresar aquello que no se expresó, o hacer aquello que no se hizo.

  • Enfrentarse con conflictos no resueltos, reconociendo que cuando reaccionas negativamente ante una persona o ante algo, se trata de un asunto pendiente propio y necesitas tomar cartas en el asunto.

  • Trabajar los resentimientos para liberarlos.

  • Perdonar.

  • Reconciliarse con las personas, el pasado… la vida.

  • Liberar a los demás del cordón que ata, sujeta y esclaviza. Dejar de manipular y dar a cada quien la responsabilidad sobre su propia vida.

  • Etc.

Sin embargo hay un aspecto muy valioso en la revisión de estos asuntos descritos, y es que estemos cercanos a la muerte o no, siempre es más cómodo viajar ligero de equipaje, con lo cual en cualquier momento de nuestra vida podemos pararnos (que equivaldría a dar un repaso a la lección) y valorar lo que no hemos concluído, con el objetivo de hacer algo con eso.

«La paz es la lectura de un rostro cuando las cosas han recibido su sentido y su lugar».

Antoine Exupery.

Si la vida es un camino… ¿A quién deseas abrazar cuando llegues a la meta?

La respuesta es muy sencilla: la meta eres tú. 

self

Autora: Inmaculada Asensio Fernández

Mi Declaración de Autoestima, por Virginia Satir

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Por Virginia Satir, Máster en trabajo social. 

Mi Declaración de Autoestima

Yo soy yo.

En todo el mundo no existe nadie

exactamente igual a mi.

Hay personas que tienen aspectos míos,

pero en ninguna forma el mismo conjunto mío.

Por consiguiente, todo lo que sale de mi es auténticamente mío

porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece: mi cuerpo,

todo lo que hace;

mi mente, con todos sus pensamientos e ideas;

mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciben;

mis sentimientos, cualesquiera que sean: ira, alegría,

frustración, amor, decepción, emoción;

mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces, o cortantes,

correctas o incorrectas;

mi voz, fuerte o suave,

y todas mis acciones, sean para otros

o para mí.

Soy dueña de mis fantasías,

mis sueños,

mis esperanzas,

mis temores.

Son míos mis triunfos y mis éxitos,

todos mis fracasos y errores.

Puesto que todo lo mío me pertenece,

puedo llegar a conocerme íntimamente.

Al hacerlo, puedo llegar a quererme

y sentir amistad hacia todas mis partes.

puedo hacer factible

que todo lo que me concierne funcione

para mis mejores intereses.

Sé que tengo aspectos que me desconciertan

y otros que desconozco.

Pero mientras yo me estime y me quiera,

puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas

e ir descubriéndome cada vez mas.

Como quiera que parezca y suene,

diga y haga lo que sea,

piense y sienta en un momento dado,

todo es parte de mi ser.

Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.

A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho,

de lo que he pensado y sentido,

algunas cosas resultarán inadecuadas.

Pero puedo descartar lo inapropiado,

conservar lo bueno

e inventar algo nuevo

que supla lo descartado.

Puedo ver, oír, sentir, decir, y hacer.

tengo los medios para sobrevivir,

para acercarme a los demás,

para ser productiva

y para lograr darle sentido y

orden al mundo de personas y

cosas que me rodean.

Me pertenezco y así puedo estructúrame.

Yo soy yo y estoy bien.

© Virginia Satir, 1975.

Found in Virginia Satir, Self Esteem, Celestial Arts: California, 1975

Gestión de calidad en Servicios Sociales como herramienta de cambio social

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Antes de comenzar a hablar de crisis económica, todavía parecía posible mejorar aún más la practica profesional, y apostar por modelos de gestión basados en la transparencia, el rigor, la universalidad y el compromiso.

Esta fue mi aportación al VII Congreso Estatal de Escuelas Universitarias de trabajo social, celebrado en Granada, en 2008.

Gestión de calidad en Servicios Sociales como herramienta de cambio social

Poco a poco hemos ido perdiendo el hábito de cambiar y de ensoñarnos… se puede decir que la ´televisión oficial´ lo hace por nosotros”

Palabras clave

Calidad, intervención social, trabajo social, servicios sociales.

Introducción

La inercia del mundo deprisa en que vivimos nos impide plantearnos la “calidad” de nuestro trabajo; aunque si me apuras te diré que nos impide incluso plantearnos nuestra propia calidad de vida. Por este motivo me presento ante vosotros con la intención de discutir acerca de la importancia de llevar a cabo una revisión, evaluación y modernización de la concepción de los servicios sociales, de manera que se actualicen los presupuestos teóricos que motivaron su creación.

La sociedad se encuentra en un proceso de constante evolución, así como las necesidades de la población, aunque la adaptación de las instituciones a estas realidades es algo lenta. Se pretende poner de manifiesto la importancia de dotarse de los instrumentos necesarios para adecuarse a estos cambios y garantizar la prestación de unos servicios de calidad, superando el tradicional binomio Necesidad vs. Recurso.

Desarrollo

La sociedad de hoy día ha cambiado mucho en las últimas décadas; sin embargo el sistema público de servicios sociales es el mismo ahora que a finales de los años 80, en cuanto a concepción, principios, estructura y organización. Las prestaciones básicas en que se concretan, en muchos casos, no ofrecen una respuesta integral a las demandas que plantea la sociedad actual. Digamos que es nuestro modelo de servicios sociales el que selecciona a los usuarios que a él se dirigen, y no al contrario. Una de las consecuencias más inmediatas de este hecho es el uso repetitivo y poco eficaz que se hace de los servicios por parte de ciertos sectores de población, lo que desemboca en una progresiva falta de calidad respecto al resultado final de las actuaciones, así como a la consecución de –digamos- poco exigentes niveles de satisfacción humana. Estas situaciones reflejan el descuido de las diferentes organizaciones e instituciones sociales para determinar y atender las necesidades humanas, fundamentalmente porque se desconoce el impacto real de las intervenciones que se llevan a cabo. Esto puede venir dado por la falta de información para establecer una correlación de datos, inexistencia de evaluaciones sobre programas y objetivos, datos sobre satisfacción, etc. Se parte de la idea de que se necesita remover los cimientos del sistema, adecuando los programas, las intervenciones y recursos, teniendo en cuenta la percepción, por un lado, del propio personal, así como la percepción de los individuos, rescatando la importancia de colaborar conjuntamente en la consecución de sus objetivos, expectativas e intereses.

*** Algunas notas anecdóticas para la reflexión

1. Una señora acude puntual a la cita que tiene programada conmigo en Servicios Sociales Comunitarios. A rasgos generales, presenta buen aspecto y una esmerada formalidad en los gestos y palabras. La demanda que realiza se concreta en si la puedo ayudar a acceder a algún servicio público gratuíto en el que pueda tratar los problemas conyugales que tiene con su marido, pues no disponen de medios suficientes para pagarlo. Ambos tienen una hija de dos años; viven en la vivienda de la madre de él (gran dependiente) y ella es la encargada de cuidar a su suegra. En España no tiene lazo afectivo alguno (ella es ecuatoriana), salvo su hija, su marido y familia de éste. Las primeras impresiones son de que no existe índice alguno de riesgo social, simplemente la mujer veía como su matrimonio comenzaba a fracturarse y no sabía muy bien qué hacer.

La demanda se centra en la solicitud de ayuda para manejar o gestionar los conflictos conyugales, agudizados con otros elementos estresantes que se dan en la unidad de convivencia (situaciones de dependencia, desarraigo cultural, recursos económicos limitados, aunque no insuficientes …), de manera que se pueda fomentar la cohesión familiar.

2. Me llega un hombre al que -en sus propias palabras- su mujer ha abandonado y le ha echado de casa. Se ve en la calle y sin medios, con una gran depresión. Acude en estado de mucha agitación nerviosa, llorando, solicitando ayuda para controlar la situación. Se siente incapaz de soportar el dolor por el rechazo, por la ruptura. Señala no saber cómo encarar la lejanía de los hijos, quienes a la hora de elegir con quien vivir, seguro quedarían con la madre.

La demanda se concreta en la solicitud de apoyo emocional en el momento presente, así como de información acerca de grupos o asociaciones de hombres para participar en alguna actividad o taller. Se percibe que necesita fuerza e identificación con un grupo para avanzar.

Una de las preguntas para la reflexión sería: ¿donde caen estas demandas? Que cada uno conteste para sí mismo de qué modo hubiera actuado en cada uno de los casos.

No somos conscientes, pero trabajamos a ciegas. Es como si hoy día usáramos para vestirnos la ropa que compramos hace 20 años ¿se ajustaría a nuestra necesidad ahora?

El proceso de atención a las necesidades personales no depende únicamente de la disponibilidad o no de recursos, sino que hay aspectos que suponen un gran “valor” para el servicio, como por ejemplo la interacción entre profesional y usuario, dado que la relación terapéutica de ayuda que se establece entre ambos requiere de una serie de elementos que pueden aportar una mayor calidad, como –por poner un ejemplo- la recogida precisa de las informaciones y expectativas respecto al servicio, proporcionadas por la persona; el respeto a su historia personal y el derecho a recibir una información útil, tanto a nivel práctico como las precisas “devoluciones” acerca de los aspectos positivos y rescatables de su situación.

Todo esto implica apostar por una forma de trabajo apoyada en el principio de mejora continua, que contempla lo siguiente:

PLANIFICAR: procesos y resultados

HACER: según lo planificado

VERIFICAR Y EVALUAR: medir lo planificado – hecho

ACTUAR PARA MEJORAR: en consecuencia con los resultados

La calidad de nuestro trabajo generalmente se mide por el número de personas atendidas, prescripciones de recurso realizadas, tiempo invertido, nº de visitas, etc. Pero en realidad estos datos no permiten tomar decisiones oportunas orientadas a promover cambios, por ejemplo, a la hora de plantear el marco terapéutico más adecuado para desarrollar el trabajo con el usuario, así como para ver la repercusión real que tienen nuestras intervenciones, si cumplimos o no con la función social para la que hemos sido concebidos, como agentes sociales de cambio. Estos elementos no se tienen en cuenta en la intervención social, por tanto trabajamos con una venda en los ojos, perdemos la actitud crítica, caemos en la queja constante, que no es sino un circulo vicioso que no nos permite hacernos responsables de todo lo que acontece en nuestro ámbito de trabajo.

Con todo lo dicho, debemos reconocer que es un poco arriesgado hablar de gestión de calidad en el ámbito de la intervención social, pues este término siempre se ha asociado al ámbito de la empresa, de bienes y de servicios; se ha concebido como una estrategia de marketing, para diferenciar a unas empresas de otras y obtener como resultado más prestigio y más ingresos. En este sentido, lo realmente importante es la obtención de un certificado de calidad -al precio que sea- y hay ejemplos más que suficientes para demostrar que (en muchos casos) éste puede obtenerse burlando el trabajo de los auditores de calidad, mediante la implantación de sistemas excesivamente documentales, caracterizados por la generación de tediosos e innecesarios registros que surgen con el fin de demostrar o dejar evidencia de la realización de ciertas actividades que, en realidad, no dejan claro si aportan o no valor al servicio en cuestión.

Mi experiencia es que cuando la calidad es genuina, es decir, no se “prostituye”, la preocupación por la misma puede facilitar que los servicios respondan de forma más precisa a las necesidades que motivaron su creación, así como puede provocar cambios internos en organizaciones, grupos e instituciones, dirigidos a huir de posturas viciadas, carentes de objetivo y -por ende- de sentido. Se ha de procurar que los modelos de gestión en servicios sociales sean lo más transparentes y eficaces posibles, centrados en las necesidades reales de las personas y alejados de un modelo de bienestar inmovilista y rígido. Es importante añadir que la concepción de los servicios no debe ir orientada únicamente hacia unos resultados, que es lo que se desprende (como hemos visto) de la lógica empresarial y liberal, sino que ha de primar el interés hacia la gestión por procesos, puesto que pone el énfasis en huir de estructuras departamentales, en las cuales todas las partes implicadas en el desarrollo de un conjunto de actividades o servicios, desconocen la repercusión final de la labor que realizan, lo que puede provocar actitudes pasivas y poco motivadoras hacia el propio trabajo y hacia lo que recibirán los sujetos de nuestras intervenciones. Se debe destacar que los recursos humanos son los protagonistas de toda gestión ligada a cuestiones de calidad, sobre todo en el delicado campo de lo social, ya que los riesgos laborales asociados al desempeño de nuestra profesión se ven agudizados por entornos de trabajo multiproblemáticos, estresantes, en muchos casos de graves carencias, no sólo económicas, sino de habilidades personales, afectivas y demás, que obligan a los técnicos a desarrollar estrategias para desvincularse lo máximo posible de la labor diaria, en aras a evitar sentimientos de frustración y desmotivación que pueden venir de la mano de ciertas situaciones en las cuales nuestra actuación se vea muy limitada.

Cabe destacar que en distintas comunidades autónomas se han aprobado leyes autonómicas en las que se recoge la calidad como objetivo; por ejemplo la Rioja, Cataluña, Madrid, etc. Estas leyes surgen como una exigencia ética para alcanzar un mayor nivel de mejora y compromiso en la prestación de los servicios sociales, y articula la promoción de la cultura por la calidad centrada en el ciudadano, que ha de obtener respuestas eficaces y transparentes, centradas en la gestión, mediante la elaboración de programas y la formación de los profesionales para que participen activamente en el diseño de procesos de mejora y centradas en la toma de decisiones en base a informaciones sobre objetivos y optimización de recursos.

Esto supone un antes y un después en la tradicional concepción de la actividad asistencial en nuestro pais, al considerar de vital importancia el involucrar en procesos de mejora todas las actividades relacionadas con los servicios sociales, estableciendo la misión, visión y valores de los servicios sociales hoy día, así como los medios que se ponen al servicio de una gestión transparente, participativa, eficaz, preventiva, coherente y moderna.

Algunas conclusiones

La evolución de los servicios sociales en España ha sido ágil en comparación con otros países de la Unión Europea. Sin embargo, a pesar de que en España se goza de las ventajas de un estado de bienestar, en estos momentos se hace necesario consolidar toda la labor llevada a cabo en los últimos treinta años en materia de servicios sociales, y apostar por modelos de gestión de calidad basados en la mejora continua y en la satisfacción del cliente- usuario. Estas políticas de modernización de la sociedad están en sintonía con las nuevas tendencias europeas, en cuanto a modelos de gestión de los servicios, ya que ofrecen una mayor sensación de confianza y transparencia en la sociedad, puesto que se controla periódicamente la idoneidad de las prestaciones en relación a las necesidades de los usuarios.

La aparición de nuevos fenómenos sociales está provocando importantes cambios en la estructura social, ya que actualmente encontramos que las herramientas con las que ayer contábamos para hacer frente a los problemas sociales, hoy se nos antojan desfasadas, obsoletas e insuficientes; encontramos que la sociedad de nuestros días está impregnada de fenómenos multiculturales, de nuevas formas de modelos de familia, debilitamiento de redes sociales que provocan la falta de seguridad afectiva, el envejecimiento progresivo de la población, el surgimiento de los nuevos modelos de esclavitud relacionados con la adquisición de hipotecas vitalicias que obligan, en muchos casos, a vivir por debajo del umbral de la pobreza, la tendencia progresiva hacia la privatización de los servicios públicos; los consabidos -y en aumento- problemas de aislamiento o de soledad, etc.

La gestión de calidad se presenta como una opción destinada a analizar las necesidades sociales de hoy día, así como las nuevas estrategias de intervención para atajarlas, superando la concepción de la satisfacción de las necesidades humanas, hacia la afirmación de una serie de derechos sociales que faciliten una mejor definición de los servicios, de los criterios y modelos de intervención, así como de la optimización de recursos en servicios sociales.

Hemos avanzado en recursos, es cierto, pero ¿y la intervención … y el proceso metodológico … y la relación de ayuda? Con estas cuestiones me despido de todos vosotros, con la esperanza de haber sembrado una pequeña semilla en vuestras conciencias que os ayude a cuestionaros vuestro propio trabajo, así como las fuerzas que nos empujan día a día en la misma dirección.

Bibliografía

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Teresa García Giradles y Elena Roldán García. La profesión en el campo social. Los cambios sociales y sus efectos en el sistema de servicios sociales. E.U. de Servicios Sociales, Universidad Complutense de Madrid. 2006.

María Riley y Fátima Mello/ AEAM. Acuerdo General sobre el comercio de servicios. Alianza Ecuménica de Acción Mundial. 2003.

Miralles, J. (1992). El debate del Estado de Bienestar. Barcelona, España. ISBN: 84-88341-04-0.

FANTOVA, F. (2004): El discurso de la calidad en la gestión social: narraciones y cristalizaciones. Boletín del CIES, núm. 20, noviembre 2004.

Carmen María Romero y Jorge Arturo Sáenz F. (2005) Calidad en los Servicios Sociales. Revista de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Costa Rica.

Superar el pasado

No se si conocéis a Viktor Frankl y su libro: «El hombre en busca de sentido«. Para mi es un personaje que ha dejado una importante huella en la historia de la humanidad y en cuyo recuerdo me gusta apoyarme. ImagenViktor atravesó por una serie de experiencias bastante difíciles y dolorosas a lo largo de su vida (fue un sobreviviente de los campos de concentración nazi) y tuvo la facultad o gracia de extraer la savia de todo aquello y reconvertirlo en algo positivo y útil para regalárselo al mundo.

Nació en Viena en 1905, en el seno de una familia judía. Desde muy joven Viktor se interesó por la psicología, estudiando medicina en la Universidad de Viena y especializándose en psiquiatría y neurología.

En Otoño de 1942 fue deportado junto a su esposa y a sus padres a un campo de concentración. Estuvo en cuatro campos distintos: Theresiendstadt, Auschwitz, Kafering III y Turkheim. Las condiciones de vida eran nefastas y mínimas. Los despojaron de todo: la vestimenta, el calzado… y el alimento que les proporcionaban era de lo más escaso (la dieta diaria se reducía a una única ración de «sopa» y un trozo pequeño de pan). Asistió a todo tipo de injusticias, maltratos, muertes y asesinatos. Sin ir más lejos, Viktor Frankl sobrevivió al Holocausto, pero tanto su esposa como sus padres fallecieron en los campos de concentración.

Durante los meses que estuvo en Auschwitz fue escribiendo sobre su experiencia, en trozos de papel diminutos que afortunadamente pudo llevar con él. Durante este período él relata cómo el sentido del humor, el amor y las meditaciones lo ayudaron a sobrevivir.

(…) “Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido”. Viktor Frankl.

La experiencia vivida a lo largo de los tres años que pasó en los diferentes campos de concentración, llevó a Frankl a desarrollar otra visión, en la cual él se considera un ser autoconsciente, capaz de observar su propia vida, capaz de decidir en qué modo podía afectarle todo aquello. Entre lo que estaba sucediendo y lo que él hiciera, entre los estímulos y su respuesta, estaba por medio su libertad, su poder para cambiar esa respuesta. Nos dejó la importante enseñanza de que los hombres, sean cuales fueren las circunstancias en que viven, pueden formular sus propios programas, proponerse proyectos en la vida y alcanzarlos. Las personas tienen el potencial de elevarse por encima de sus instintos, condicionamientos personales, familiares o sociales. No es que esos condicionamientos no influyan, porque sí influyen, y mucho, pero nunca llegan a eliminar su libertad.

En 1945 fue liberado de los campos de concentración, y decidió recoger por escrito todas las experiencias que lo acompañaron durante su estancia en los mismos, dejando fe de ello con su testimonio.

El dolor realmente tiene sentido cuando tú mismo te conviertes en otro hombre”. Viktor Frankl.

Independientemente de las situaciones por las que atravesamos, es lo que decidimos hacer con nuestro pesar lo que importa. Lo más útil para la persona puede ser enfocar todo ello con un sentido de perspectiva y autocompasión, reconociendo que, en las condiciones más adversas que nos podamos imaginar, siempre hay alguna alternativa o forma de responder a la adversidad, y no todo está perdido.

La responsabilidad es un punto muy importante a retomar, ya que Frankl nos dice al respecto que es un componente primordial para lograr responder a lo que la vida nos propone, realizando lo máss adecuado a cada situación; porque no se trata de utilizar muestras potencialidades en aspectos negativos, como el de tratar de escapar del dolor refugiándonos en el alcohol o en actividades que no nos permitirán llevar a cabo la misión de nuestra vida.

Ser responsable significa ser selectivo, ir eligiendo”. Viktor Frankl.

Cuando Frankl habla del sentido de la vida se basa en tres valores fundamentales, que son los vivenciales, los de creación y los de actitud. Aceptamos, por tanto, la experiencia y decidimos cómo vivirla; aceptamos igualmente los errores que podamos cometer, como seres humanos que somos, y de este modo no permanecemos atados a ellos, sino que tomamos un camino, pues lo importante no es el error, sino lo que haces con él.

El ser humano no es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser -dentro de los límites de sus facultades y de su entorno- lo tiene que hacer por sí mismo”. Viktor Frankl.

Viktor es el creador del análisis existencial, con su aplicación terapéutica llamada Logoterapia, donde hace hincapié en que no basta con vivir, sino que se requiere la pasión de vivir con un sentido.

Durante su vida publicó más de 30 libros, traducidos a numerosos idiomas, impartió cursos y conferencias por doquier, y recibió 29 doctorados Honoris Causa por distintas universidades del mundo. Su obra más importante o conocida es “El hombre en busca del sentido”, del cual se han vendido cerca de nueve millones de ejemplares.

Falleció el 2 de septiembre de 1997, en Viena.

Y lo único que puedo añadir a esta entrada es: “GRACIAS MAESTRO”.

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Autora: Inmaculada Asensio Fernández