Mantener conversaciones difíciles

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Hay momentos en la vida en los que nos vemos abocados a enfrentarnos a situaciones incómodas, complicadas o desagradables, en las que necesitamos alguna estrategia. Una de esas situaciones puede estar relacionada con una conversación pendiente a la que nos resistimos, postergamos, o incluso dudamos sí mantener o no. Podemos suponer que es necesario tenerla para aclarar o mejorar una situación, para zanjar un asunto o para no empeorar las cosas. El caso es que son tragos muchas veces amargos, que producen sentimientos de malestar, miedo, ira, culpa o tristeza, y nos quitan mucha energía para hacer otras cosas; es por ello que conviene contar con algunas herramientas para prepararse y tener la sartén por el mango.

En esta entrada de hoy, quiero compartir algunos consejos o tips que pueden ser de utilidad para afrontar conversaciones difíciles, basándome en mi objeto de estudio durante años (literatura sobre comunicación, habilidades sociales y negociación), así como en el resultado de mis propias experiencias personales en estos temas.

Antes de enfrentarse a una conversación complicada, conviene hacerse a un@ mism@ una serie de preguntas:

¿Merece la pena mantener esa conversación, es realmente necesario para mi? ¿Cuáles son mis necesidades? ¿y mis miedos? ¿Qué puede aportar esta conversación en este momento a mi vida?

Reflexiona bien estas cuestiones antes de realizar ningún movimiento. Este es el motor que te va a impulsar a pasar a la acción. No todas las conversaciones difíciles merecen la pena tenerse. Si la probabilidad de que podamos salir beneficiados es muy baja, puede que no sea el momento, pues como dicen hay veces que “es peor el remedio que la enfermedad”.

Muchas veces la conversación pendiente viene derivada de una disputa o discusión mantenida previamente, en la que el tema está abierto y necesitamos cerrar para sentirnos en paz con nosotr@s mism@s. Las causas pueden ser muchas, pero la principal se centra en que cada persona quiere hacer las cosas a su manera; de veras cree tener razón. En estas situaciones, es importante tener en cuenta, antes de plantearse estrategia alguna, si estás dispuest@ a negociar y a comprometerte, de lo contrario el conflicto estará servido.

Elegir el momento adecuado para conversar es muy importante, así como generar un buen clima, lo que significa mostrar una actitud dialogante, amable y estar tranquil@s. Muchas veces nos metemos prisas innecesarias porque no queremos soportar el malestar interior que sentimos, y entramos en situaciones de urgencia. Esto nos puede llevar a ser torpes y a forzar las cosas más de la cuenta. De igual modo, si nos sentimos presos por la ira, furia o rabia, esto nos va a predisponer a descargar en la otra persona, así como nos va a cerrar a la posibilidad de tener un intercambio abierto y sincero.

Es fundamental escuchar atentamente a la otra persona, en lugar de interrumpir para dar tu opinión, sin pensar, dejándote llevar por las emociones del momento. Escuchar proporciona mucha información relevante, da sensación de respeto a la otra persona y evita muchas meteduras de pata, ya que reduce la tensión y las situaciones potenciales de conflicto, al reducirse el nivel de confrontación de la espiral ataque- defensa.

Escuchar implica:

  • Entrar en el marco de referencia de la otra persona.

  • Ver las cosas a través de ese marco, como lo ve la otra persona.

  • Comprender su “paradigma”, identificar lo que siente.

  • Consiste en comprender profunda y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente.

Durante la conversación puede ser importante expresar los propios sentimientos, pero sin mostrarlos directamente. Y para esto es necesario hablar con calma, sin culpar ni atacar a nadie, hablar en primera persona y con respeto, empatizando con el otro-a, aunque no estés de acuerdo con él.

Aquello que lances te será devuelto”.

Entre los mensajes que suelen generar conflicto encontramos:

  • Cortes de conversación.

  • Realizar reproches.

  • Generalizar.

  • Hacer comentarios irónicos o sarcásticos.

  • Suponer en lugar de comprobar.

  • Dar consejos sin que te los hayan pedido.

  • Hablar por el otr@.

  • Hacer comentarios en actitud defensiva.

  • Etc.

Para ser efectiv@, presenta tu mensaje de manera ordenada y clara. Hay que evitar distraerse del tema u objetivo principal de la conversación. Céntrate en los hechos en sí y no te obceques desde el principio en tu postura. Adapta tus palabras y expresiones a las características del receptor del mensaje (esto quiere decir que cambies de registro si hace falta). Y sobre todo: ¡no te líes dando explicaciones de más! Intenta ser sencill@, destacando la idea que consideras más importante, y repite lo que quieres que definitivamente llegue a la otra persona.

Hazle saber en tus propias palabras lo que comprendes de su mensaje, parafraseando, para que no pueda haber lugar a nuevos malentendidos. Ten en cuenta que cuando se conversa de un tema peliagudo se mezclan muchos sentimientos y emociones, se recurre al pasado, se va a otros temas que poco sirven para el objetivo de la conversación de hoy. Es importante tener la cabeza fría para llevar todo el tiempo a la otra persona al tema central de la conversación.

Ten claro en todo momento tu línea argumental. No hay nada menos efectivo a la hora de negociar que conversar con una persona que no tiene claras las cosas, que divaga y duda. Es importante que estés bien documentad@, si el tema que vas a tratar lo requiere, y que se te perciba tranquilo-a y con dominio, lo cual no quiere decir que te impongas a nada y a nadie. Como persona asertiva que eres, da muestras de que realmente consideras la postura del otr@, aunque no estés de acuerdo con él- ella. De este modo se sentirá respetad@.

Los problemas surgen cuando dejamos que entren en juego las personalidades (en vez de las ideas). Es fundamental no personalizar, culpar ni insultar a la otra persona. Se discute por una discrepancia, no por la forma de ser o personalidad de la otra persona. Nunca le digas al otro lo que “ES”, sino habla de su comportamiento o actitud respecto a un tema en concreto. Esto le quita carga emocional a la frase, y permite que la otra persona pueda abrirse, sin sentirse ofendida ni atacada en su autoestima.

No adelantes tu decisión sobre el tema que se está debatiendo (si es que hay alguna decisión que tomar), de lo contrario la persona con la que conversas perderá el interés en seguir tu discurso (por tanto habrás perdido toda posibilidad de realizar una buena negociación), pues creerá todo el tiempo que sabe lo que vas a decir. Tanto si está en lo cierto como si no, «desconectará» y no le prestará atención.

Si la otra persona te propone algo, pregúntate de veras si es o no razonable para tí. Puede que estés enfrascad@ en tu postura, y que no se te haya ocurrido esta alternativa, en la que además ambos podéis salir beneficiados.

Si te vas a negar a hacer algo que para ti es indiscutiblemente razonable, no te disculpes. Si lo haces, la otra persona puede intentar manipularte mediante sentimientos de culpa. No se puede decir no comenzando por «Lo siento pero…». O si, o no. Se breve.

También suele ser útil tener preparada una buena batería de preguntas, para verificar informaciones, y obtener nuevas. Además pueden hacer sentir al receptor que tenemos interés en conocer su criterio y que valoramos lo que piensa.

Chiavenato, como una herramienta para el coaching, propone los siguientes tipos de preguntas, que también son válidas para el intercambio en una negociación cara-cara.

Inquiriendo. “¿Qué piensa que debe hacerse?.

Concretizando: “¿Puede darme un ejemplo específico?”.

Explorando: “¿Puede decirme algo de lo que piensa sobre esto?”.

Sumarizando: “Por favor, ¿qué esta intentando decirme?”.

Conectando: “¿Cuál es el punto que se relaciona con lo que dijo anteriormente?”.

Reorientando: “Yo pienso que estamos perdidos. ¿Podemos retomar el asunto?”.

Resumiendo: “¿Con qué concordamos hoy?”.

Resolviendo: “Vamos a intercambiar ideas nuevamente. ¿Cuáles son las posibles soluciones?”.

Por último, y ésto sólo para las personas a las que les va la pluma… ¿Te gusta escribir? Te sugiero que escribas en un papel, de manera clara y concisa, qué es lo que esperas conseguir. Redacta en qué clima se va a desenvolver la conversación y cuál será el resultado (siempre en términos positivos para ti) y cómo te vas a sentir durante y después. Ten en cuenta que si piensas que va a ser sumamente difícil, probablemente lo será. Si verdaderamente crees que pase lo que pase sacarás algo bueno de ella, entonces seguro lo harás. Proyecta todo lo mejor posible.

Cuando llevamos el asunto al papel, de algún modo lo ponemos fuera de nosotros, alcanzamos un poco de perspectiva. Cuando estamos alterados, nerviosos o confusos con el tema en cuestión, es necesario tomar un poco de distancia. Generalmente cuando estamos preocupados en exceso y estresados, no percibimos con claridad los hechos. Necesitamos disociarnos de la situación, no estar ni en la propia postura ni en la del otro, sino situarnos en una “tercera posición” -digamos como espectador. De este modo podemos dejar a un lado todas esas emociones que infunden miedo o rabia y podemos ser más objetivos.

Hay ocasiones en las que no es suficiente lo dicho hasta ahora, pues nos encontramos con interlocutores pesados, muy persistentes. Invertir tiempo en argumentar para hacer cambiar de idea a una persona de estas características, resta mucha energía, y rara vez sirve de algo. Una técnica en estos casos que puede ser muy útil es la técnica del «disco rayado». Es un gran truco para cuando nos encontramos con alguien con quién no ha funcionado ningún otro método de disuasión. La técnica consiste simplemente en repetir la misma frase una y otra vez, independientemente de lo que diga el otro, hasta que se canse. Así de sencillo.

Bueno, estos son algunos consejos que he recopilado y organizado para enfrentarse a conversaciones difíciles. No obstante, no hay formulas milagro, pues el recorrido debe hacerse por un@ mism@. Pero como mapa de ruta puede ser de gran ayuda.

¿Alguien se acuerda de la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

ImagenEsta mañana me siento sacudida por todos los cambios que se están produciendo a mi alrededor, y justo ahora más concretamente por la escasez de recursos públicos con los que poder dar respuesta a las necesidades de las personas que acuden en busca de ayuda a los servicios sociales. Observo cómo la ley de dependencia se mantiene a duras penas, dando cobertura sólo a las personas que desde antes de Julio de este año 2012 tienen reconocido algún tipo de recurso, para apoyarles en la promoción de su autonomía, y en la atención a su situación de dependencia, para la realización de las actividades básicas de la vida diaria; me refiero a recursos tales como residencias de mayores, centros de día, servicios de ayuda a domicilio, ayudas económicas para cuidadores, etc). Se mantiene lo que hay, pero ya no se permite la entrada a nuevos beneficiarios, y todo ello bajo la consigna de: NO HAY DINERO.

No sabemos adónde nos lleva este cambio, pero lo que sí sabemos es que la agitación social es fuerte y que muchas personas se sienten perdidas, pues mientras el cambio pasa y todo se asienta, las situaciones de necesidad se dan día a día, y a algunas personas las golpea con fuerza. Como dato ilustrativo, me consta que la demanda de atención social en los albergues municipales y comedores sociales supera “muy mucho” el número respecto a hace un par de años (como dicen algunas colegas de profesión: “no se da abasto”). Parece ser que progresivamente nos vamos acercando más a un modelo de atención social basado en la beneficencia (característica en el siglo XIX) que a un modelo basado en los derechos subjetivos reconocidos por el estado de bienestar.

Paralelamente a este escenario de crisis y de agitación, afortunadamente también se habla de un cambio de conciencia, de que las viejas estructuras están cayendo o ya han caído; que el capitalismo, como modelo de sistema también se encuentra en profunda crisis, e incluso también caerá. Comienzan a surgir nuevas alternativas, como por ejemplo los bancos del tiempo, e incluso la creación de nuevas monedas sociales (p.e en Almería surge la pita), basada en criterios éticos, asignando un nuevo valor al dinero, que nunca puede estar por encima del valor de una vida y de la dignidad humana, rescatando la importancia de la vida en comunidad, puesto que muchas personas parecen estar despertando a nuevas formas de entender la vida, más centrada en la experimentación de las propias emociones y la conexión con el resto de personas, que en el deseo compulsivo de acumular objetos, que a fin de cuentas no viajarán con nosotros en el último trecho del camino.

Como ando un poco nostálgica, hoy me ha dado por releer la Declaración Universal de Los Derechos Humanos, en cuyo preámbulo ya se hablaba del advenimiento de un nuevo mundo, basado en nuevos valores y en una mayor justicia social.

La declaración universal de los derechos humanos surgió en el año 1948, tres años después de terminar la II Guerra Mundial, y a consecuencia de ésta. La comunidad internacional se comprometió a no permitir nunca más atrocidades como las sucedidas en ese conflicto. Básicamente se intentó crear una base de derechos o coto cerrado, intocable, y aplicable a todo ser humano por esa misma y sola condición: SER HUMANO.

A partir de estas reflexiones, a continuación el texto original, contenido en 30 artículos. No está de más recordarla y releerla, y que cada cual extraiga sus propias reflexiones.

1948 Declaración Universal de Derechos Humanos

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias, Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión,

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones,

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso,

La Asamblea General

Proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13

Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15

Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16

Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21

Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Toda personal tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26

Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29

Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

La importancia de la Confidencialidad

ImagenEn todas la profesiones en las que se trabaja con personas, y en las que éstas comparten sus intimidades con nosotros (en forma de problemas, conflictos, preocupaciones, deseos…), es de vital importancia comprometerse con guardar un escrupuloso y cuidado secreto profesional.

El tema de la confidencialidad nunca se pasa de moda, pues todas las personas, en algún momento de nuestra vida, entramos en contacto con algún profesional en el que depositamos información íntima de nuestra vida, o de alguna parte de ella y , aunque sea de forma inconsciente, esperamos que esa información sea respetada y salvaguardada en todo momento.

Dada mi formación académica en Trabajo Social, quiero compartir con vosotros aquella parte del Código Deontológico de la Profesión que recoge la confidencialidad y el secreto profesional como un derecho y un deber con las personas para las que trabajamos.

La conciencia ética es una parte fundamental de la práctica profesional de los trabajadores sociales, ya que la propia definición de esta disciplina enfatiza los principios de los Derechos Humanos y de la Justicia Social. El trabajo social se basa en el respeto al valor y dignidad inherentes a toda persona, y a los derechos que de ello se desprenden, promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación de las personas para incrementar el bienestar; y mediante la utilización de las teorías sobre el comportamiento humano y los sistemas sociales, interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Estos profesionales deben apoyar y defender la integridad y bienestar físico, psicológico, emocional y espiritual de cada persona.

Según el diccionario de trabajo socialde Ezequiel Ander- Egg, editado en el año 1982, la definición de Secreto Profesional es la siguiente:

Obligación de callar todo lo que el profesional conoce acerca de su labor específica, por motivos de discreción y para no causar daños materiales o morales a otra persona”.

El Código Deontológico de la profesión de trabajo social, recoge en su capítulo VI lo referente al secreto profesional, lo cual expongo tal cual aparece:

Capítulo VI: Secreto Profesional (articulo 35 a 40)

Artículo 35.– El secreto profesional es un derecho y un deber del diplomado en trabajo social/asistente social; derecho y deber que permanecen incluso después de haber cesado la prestación de los servicios profesionales.

Artículo 36.- El diplomado en trabajo social /asistente social debe guardar secreto de todo lo que los usuarios/clientes le transmitan y confíen, así como de lo que conozca en su ejercicio profesional. Tanto la recogida como la comunicación de datos debe ser restringida a las necesidades de la intervención profesional.

Artículo 37.- La información que le sea requerida al profesional a efectos estadísticos, de planificación, evaluación de programas u otros, debe facilitarla sin los datos identificativos de los usuarios/clientes.

Artículo 38.- los sistemas de informatización de los datos contenidos en fichas, historias, expedientes e informes sociales deben garantizar el derecho a la intimidad del usuario/cliente, siendo el acceso a la citada información restringido a los profesionales directamente implicados en la práctica profesional.

Artículo 39.- La interrupción o finalización de la relación profesional o la muerte del usuario/cliente no exime al diplomado en trabajo social o asistente social del deber de guardar el secreto profesional.

Artículo 40.- No se vulnera el secreto profesional en los siguientes supuestos:

  1. Por la realización de la actividad profesional en equipo, siempre que lo que se revele sea necesario para la intervención profesional.

  2. En la relación y colaboración del diplomado en trabajo social/ asistente social con otros profesionales de distinto ámbito técnico o de otras disciplinas, siempre que dicha colaboración se produzca en el marco de la intervención profesional.

  3. Si con el mantenimiento del secreto profesional se produjera un perjuicio al propio usuario/cliente, por causa de su incapacidad física o psíquica, o se dañaran los intereses de terceros declarados incapaces o no.

  4. Para evitar una lesión notoriamente injusta y grave que la guarda del secreto profesional pudiera causar al profesional o a un tercero.

  5. Cuando el profesional fuera relevado del secreto profesional por el propio usuario/cliente o sus herederos. Dicho acto de relevo deberá constar por escrito.

  6. En los casos contemplados en los casos c) y d) del presente artículo, los diplomados en trabajo social/asistentes sociales deben ser relevados de la guarda del secreto profesional por la Junta de Gobierno del Colegio Oficial donde se hallen colegiados, previo asesoramiento de la Comisión Deontológica, cuando la haya.

Mi modo de entender la relación de ayuda incluye necesariamente el respeto, en primer lugar por mi misma – y desde ahí- hacia la persona que tengo delante y que, entiendo, puedo suponer confía en mí, dado que ha acudido en busca de mi ayuda. Considero de vital importancia disponer de un espacio adecuado que garantice que la persona pueda ser atendida con todas las garantías de secreto profesional; recordar desde el principio de la relación que todo lo trabajado es completamente confidencial y que nada de lo dicho o hecho saldrá de ahí, de ese momento, por lo menos por nuestra parte. Esto allana el camino para que la persona pueda abrirse, sin temor, vergüenza o miedo, en un contexto profesional de ayuda. Y mejor aún que comprometernos a ello, es cumplirlo. Me gusta la frase que dice: “Lo que deseas para ti, siempre que sea bueno, ofreceselo al mundo”.

Que nada ni nadie te quite el sueño

ImagenPara muchas personas el sueño es simplemente una rutina más de la vida diaria y no se plantean que una de las cosas más importantes para afrontar bien el día es el descanso de la noche anterior. Dormir bien es necesario para estar de buen humor y para tener energía suficiente para cumplir ese ciclo de 12 ó 15 horas que estamos despiertos y en activo. Este es un asunto al que en nuestra cultura no se le ha dado mucha importancia, salvo cuando hay un desarreglo importante al respecto y se acude al médico, psicólogo o especialista en la materia en busca de ayuda.

Hay situaciones diarias que pueden alterarnos el sueño, algunas de ellas incluso difíciles de controlar en el momento; haber tenido un problema grave en el trabajo, o una discusión acalorada con la pareja, vernos envueltos en algún malentendido, o sentirnos ofendidos o molestos por la actitud de alguna persona de nuestro entorno y llevarnos eso a casa, o lo que es peor, a la cama con nosotros. Y la inercia del momento puede ser dejarnos llevar por lo que sentimos, por todas nuestras razones (pues en esas situaciones todos estamos cargados de razones), seguir nuestras tribulaciones mentales, los pensamientos atropellados, los deseos de venganza o resarcimiento por la ofensa -en teoría- recibida; o por soportar la rabia y decepción por aquello que consideramos que tendríamos que haber dicho o hecho, y en el momento ni hicimos ni dijimos, por mencionar sólo algunas de las situaciones.

Otras veces nuestro sueño no es reparador porque nos conformamos con dormir menos horas, nos vamos a la cama con el ordenador y nos quedamos conectados hasta las tantas, o atendemos llamadas telefónicas a deshoras, pues parece que desde que tenemos móvil, debemos estar disponibles las 24 horas del día. Todas estas situaciones reflejadas como ejemplos demuestran que no tenemos suficiente respeto por el proceso del sueño y eso, queridos amigos, tarde o temprano pasa factura. Si nos ocurre un día aislado no reviste ninguna importancia, pero luego de varios días así, si los síntomas persisten, podemos hacer uso de las recomendaciones para dormir bien que abundan en internet ( no tomar café durante el día, o al menos nunca después de la hora del almuerzo; cenar ligero; no acostarse con los pies fríos, hacer algún tipo de ejercicio físico por la tarde…). Sin embargo hoy no me quiero extender en este tipo de recomendaciones, que están al alcance de todos, sino que más bien me gustaría incidir en la importancia de tomar la decisión diaria de comprometerse con el acto de dormir bien, otorgándole el valor que tiene para nuestra salud y para afrontar el nuevo día.

Parto de la idea de que cuando tomamos conciencia de la importancia del sueño en nuestra vida, podemos tomar ciertas medidas para educar nuestra conducta diaria al respecto, y esto nos puede ayudar a poner los límites necesarios para que nada ni nade nos quite el sueño.

Hace un tiempo asistí a un taller de psicología sufí para la apertura del corazón, y recuerdo que la persona que condujo el taller nos comentó que el sueño había de ser tomado como algo sagrado, de manera que hasta incluso si antes de irnos a dormir hemos tenido una discusión o una mala noticia, y nos sentimos heridos, tristes o enfadados, hemos de utilizar todos nuestros recursos para proteger nuestro sueño de todas las emociones que se mueven dentro de nosotros. Mencionó como ejemplo que cuando una pareja tiene un enfrentamiento, si es hora de ir a la cama, lo adecuado para respetar cada uno el descanso de su compañero es darse la mano, y dejar para el día siguiente aquel asunto importante que nos mantiene enroscados en esa posición de victimas de las circunstancias. Aplazarlo (y esto exige una gran disciplina mental) o simplemente restarle importancia, o mejor aún, recordar al otro (antes de que suba la escala del conflicto) que es tarde y que no es el momento para comenzar ese tipo de conversación; siempre es mejor prevenir que curar y respetarse ante este tipo de situaciones: mi descanso ahora es lo primero. En este preciso instante, en este minuto, no voy a cambiar el mundo, no hay nada que hoy pueda hacer y mañana no. Necesito parar ahora, cargar pilas, para obtener las fuerzas que necesito para afrontar esta historia.

Compartiendo todo esto con vosotros soy consciente de la dificultad que puede entrañar en la práctica, pues he podido comprobar los efectos de una noche en vela, por un problema, o un disgusto derivado de atender una llamada a deshoras, por ejemplo, y he aprendido que adoptar conductas -por así decirlas higiénicas- en esos momentos, puede mejorar tu vida. Reconozco que a fecha de hoy protejo muy mucho mi sueño, con sus excepciones, claro está, pues esto de pertenecer al género humano es lo que tiene.

Hace unos años, en una conversación con un colega, lo escuché hablar de un futbolista que había superado un grave cáncer, y que aseguraba que uno de sus secretos para sobreponerse al diagnostico fue justamente que, el mismo día que los médicos le dijeron que tenía cáncer, él se fue a casa y durmió toda la noche, las 8 horas seguidas. Según comentaba mi colega, en la entrevista que le hicieron aseguraba que no se había permitido que ese asunto alterara su sueño, ni un sólo minuto, que había aprendido a aparcar las preocupaciones antes de irse a dormir y en esa ocasión no iba a ser menos. El mismo futbolista estaba convencido de que eso, entre otras cosas, lo había salvado.

Es curioso que muchas veces cuando tenemos una preocupación o problema, creemos que hablando de él una y otra vez (lo que comúnmente conocemos como desahogo) o pensando las cosas mil veces, reconsiderándolas en todas sus posibles versiones… las solucionamos, cuando en realidad, por lo general, las hacemos más grandes e insoportables muchas veces.

Respetar nuestro sueño, darnos cuenta de que, como antes decía, no hay nada que hoy pueda hacer que no pueda hacer mañana; darnos cuenta de que no es tan importante hacer ahora esa llamada aclaratoria, o enviar ese correo electrónico, que lo puedo hacer mañana; que no tengo que iniciar esta discusión en este momento, porque es en este momento que ha surgido el “chispazo”, que es mejor no tirar de la madeja para no terminar enfrascados en una situación que seguro nos quitará el sueño.

En mi caso, apagar el móvil a las 10 de la noche, desconectarme del ordenador a una hora prudencial antes de acostarme, para no engancharme a contestar emails, leer artículos o noticias que ahora no vienen al caso… parar una discusión a tiempo, o simplemente realizar algún tipo de ejercicio para parar el pensamiento, o incluso mejor aún, para programar nuestro sueño, me ha cambiado la vida.

Os propongo en esta entrada de hoy un ejercicio de Jose María Doria para programar un sueño reparador que a mi me funciona:

Antes de irte a dormir, más aún si alguna preocupación te ronda, toma una libreta o un trozo de papel y, por escrito, ordena a tu cuerpo y mente lo que deseas, que en mi caso solía ser: “Ordeno a mi cuerpo y mente que esta noche me proporcionen el sueño reparador que necesito. Deseo desconectar de todo lo que me ha sucedido durante el día, caer en un sueño profundo. Gracias”. Este papel lo dejas en la mesita de noche, apagas la luz y te dispones a dormir. A mi me ha sorprendido la sencillez y la eficacia.

Dormir, respetar nuestro sueño, es una de las cosas más importantes y que requieren una gran conciencia y compromiso personal.

La verdad, la bondad y la necesidad

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Los tres filtros de Sócrates

Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti…

¡Espera! –lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya hiciste pasar por los tres filtros lo que me vas a contar?

¿Los tres filtros?

Sí. El primero es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres contarme es absolutamente cierto?

No. Lo oí comentar a unos vecinos.

Al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad. Eso que quieres decirme, ¿es bueno para alguien?

No, en realidad no. Al contrario…

¡Ah, vaya! El último filtro es la necesidad.

¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

A decir verdad, no

Entonces –dijo el sabio sonriendo-,

si no es verdadero, ni bueno, ni necesario…

sepúltalo en el olvido.

Mucha gente se pregunta: ¿qué pasa con la ley de dependencia?

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Los servicios sociales en España se encuentran en un momento de retroceso importante, en cuanto a su consideración y asignación económica por parte de los poderes públicos. En Andalucía llevamos una trayectoria de servicios sociales que data del año 1988, cuando se aprobó la primera ley andaluza de servicios sociales. Sin embargo bien parece que se avecinan malos tiempos, y no sólo para la lírica -como decía la canción, sino para todas aquellas personas y familias que se encuentran en una situación de especial necesidad de apoyo social, económico y familiar.

Como cuarto pilar básico del Estado de Bienestar surgió la denominada ley de dependencia. Esta ley ha estado en el punto de mira desde su aprobación a finales de 2006 hasta ahora, momento en el que se encuentra decididamente en crisis, o como dicen muchos: en proceso de “desaceleración”.

Hace unos meses leí en un diario de prensa local el siguiente titular: “La ley de dependencia entra en la UCI”. Este titular venía a reflejar el oscuro pronóstico que desde diferentes administraciones, instituciones y agentes sociales y económicos otorgan al futuro de esta ley. Los recortes en muchos casos no son recortes, sino más bien un bloqueo total a la entrada de nuevos beneficiarios de derechos, y por tanto de servicios y prestaciones.

Parece ser que por el momento no se deroga la ley de dependencia. No se reformula su articulado. No se deja de apostar por ella… – o eso dicen. Pero tampoco se la alimenta, no se la nutre con recursos, no se la permite llegar a las personas que más lo necesitan. No hay un discurso claro respecto a qué va a pasar con ella. Tan sólo contamos con declaraciones vagas e imprecisas carentes de compromiso, en las que se expresa que su desarrollo y aplicación están mal planteados -sobre todo respecto a su sostenimiento económico. Aún con todo ello, concluyente por el momento no hay NADA.

La ley de dependencia pasa a ocupar un lugar no prioritario dentro de la agenda social, dejando a su paso múltiples dudas sin respuesta a la vista. Se ha generado en la población una expectativa desmedida respecto a la garantía de derechos subjetivos que velarían por el bienestar de todas las personas en situación de dependencia. Se ha extendido la idea de que la administración podía funcionar como subsidiaria de la familia, así como apoyarla en todo momento y ahora nos preguntamos cuál será el siguiente giro de tuerca para dar un cambio al sistema para la autonomía y atención a la dependencia.

Pues bien, parece ser que la tónica ahora es realizar un llamamiento a las familias para que sean ellas las garantes de estos derechos; que sean ellas (independiente de sus circunstancias personales) las que suplan todas esas necesidades que demandan las personas dependientes, así como se las anima a esforzarse más… y más… un poquito más… La familia, el trabajo (el que lo tenga), el cuidado de los hijos, llegar a fin de mes.. ¿Quíén da más? Parecía que el Estado venía a salvarlos a todos, y ahora el mensaje es: sálvate tu mismo.

La sociedad gira estrepitosamente. Vamos a agarrarnos fuerte que no sabemos lo que viene.

Toda la vida buscando la luz, para acabar dando vueltas alrededor de una bombilla (SFDK).

Resolver problemas

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Abrir la mente es abrir el corazón.

La primera premisa para resolver problemas, sean de la índole que sean, es confiar en comprender la totalidad del mimo. Por ello tenemos que poner especial atención en los “puntos ciegos” como son: las suposiciones, los prejuicios y las formas de pensar que nos impiden tomar cierta distancia y ver las cosas con claridad. Por tanto la primera premisa es precisamente: TOMAR DISTANCIA. Cuanta más objetividad se alcanza, más alternativas podemos barajar. Y si no, ¿qué le ocurre a un ordenador cuando tiene muchos virus? Se bloquea y no puede trabajar o lo hace más lento y con más dificultad.

Veamos una serie de tips o cuestiones a tener en cuenta:

  • Cambia tu lenguaje, de negativo a positivo. Incluso es mejor hablar de reto, dificultad, desafío o incluso oportunidad en lugar de problema. Parece que llamándolo así se nos hace más manejable.

  • Define tu dificultad o desafío claramente ¿Qué te preocupa o te causa tensión o infelicidad? Escribelo con detalle.

  • Simplifica el problema y céntrate en lo más importante o acuciante para tí ahora.

  • Preguntate lo siguiente: ¿Cuál es la mejor cosa a hacer en este momento bajo estas circunstancias? No mates moscas a cañonazos. Reflexiona. Tienes derecho a no decidir nada ahora, si no encuentras la claridad que necesitas.

  • A veces la mejor solución al problema «en este momento» es irse a dormir, DESCANSAR. Con la cabeza a 100º no se pueden ver alternativas ni tomar decisiones… o si no ¿qué le ocurre a un ordenador cuando está infectado de virus..? SE BLOQUEA. Así pues, descansa hoy.
  • Escoge la que crees puede ser tu mejor solución, comparando aquí y ahora las alternativas posibles.

  • Antes de poner tu decisión en ejecución, pregúntate: ¿Qué es lo peor que me puede pasar si esto no me funciona? Haz que tus peores fantasmas cobren vida.

  • Dale forma a esa posible solución y plantéate… ¿cómo sabrás que estás avanzando en la dirección que deseas?

  • Acepta la responsabilidad de poner en marcha la decisión que has tomado.

  • Fija un plazo para llevarlo a cabo.

Un aspecto igualmente importante en este tipo de situaciones es el de aprender a escuchar. Cuando atravesamos momentos difíciles, por lo general, escuchamos sólo lo que queremos oír, y esto puede limitar mucho nuestras posibilidades, pudiendo quedar limitados sin darnos cuenta.

Cuando hablo de escuchar no me refiero sólo a lo que nos llega desde afuera, sino que me refiero sobre todo a nuestro propio diálogo interno, esa voz que siempre está ahí, ese testigo incondicional que viaja con nosotros. A esa voz tenemos que escucharla, pues nos arroja los pensamientos y creencias que tenemos acerca de toda la situación que estamos viviendo, y nos dan la oportunidad de cuestionar todo eso para ver la verdad que hay detrás de toda esa verborrea. Si no reflexionamos todo ese discurso interno, podemos equivocarnos y actuar de forma desmedida, imprudente o incluso equivocada.

Recordad que cuando el río está en calma, podemos ver el fondo, y cuando vemos el fondo vemos reflejada la luz del sol que está justo encima y que nos recuerda que cada mañana empieza un nuevo día.

El Trabajo Social

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Hoy quiero compartir con vosotros otra de mis pasiones: El Trabajo Social.

Decidí estudiar Trabajo Social en la Universidad de Granada en el año 97, y tanto la formación universitaria recibida como las experiencias profesionales que he ido acumulando tras más de 10 años de ejercicio profesional, han hecho de mi una persona abierta, con ganas de crecer y con una gran disposición a la ayuda.

Hoy quiero compartir un poco más acerca de esta disciplina: el trabajo social.

El trabajo social es una carrera que está muy relacionada con la psicología. Estos profesionales ayudan a las personas con una amplia gama de problemas: financieros, de salud, de relaciones, de consumo de sustancias., de transición a diferentes etapas de la vida, de organización doméstica, de crisis en cualquier momento de la vida.

Esta profesión promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas, y el fortalecimiento y cohesión ciudadana, para incrementar el bienestar. Interviene en los puntos en los que las personas interactuan con su entorno.

SU MISIÓN es facilitar que todas las personas desarrollen plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y prevengan las disfunciones. Por ello, los y las profesionales en trabajo social, se convierten en agentes de cambio en la sociedad y en la vida de las personas, familias y comunidades para las que trabajan.

EL TRABAJADOR SOCIAL, orienta a las personas para desarrollar las capacidades que les permitan resolver sus problemas familiares, individuales y/o colectivos, promoviendo su facultad de autodeterminación, adaptación y crecimiento personal.

Los trabajadores sociales:

  • Ayuda a las personas a superar sus dificultades y a mejorar su vida

  • Recogen todo tipo de demandas de ayuda personal en situaciones de crisis

  • Asesoran a las personas, familias y comunidades sobre cómo hacer frente a las tensiones de la vida cotidiana

  • Aconsejan a los clientes que necesitan apoyo y asistencia

  • Enseñan a sus clientes nuevas habilidades

  • Protegen a los clientes vulnerables y se aseguran de la protección de sus intereses

  • Actúan como defensores de sus clientes

  • Investigan los problemas sociales para aportar soluciones

Para ser eficaces, los trabajadores sociales deben tener una comprensión profunda del desarrollo humano y el comportamiento. También deben tener una apreciación de los efectos de diversos factores sociales, económicos y culturales, y una comprensión de cómo estos factores interactuan entre sí.

El Trabajo Social ha crecido con ideales humanitarios y democráticos, y sus valores se basan en el respeto a la igualdad, el valor y la dignidad de todas personas. Desde sus comienzos, hace más de un siglo, la práctica de Trabajo Social se ha centrado en hacer frente a las necesidades humanas y desarrollar el potencial humano. Los derechos humanos y la justicia social constituyen la motivación y la justificación de la acción del Trabajo Social.

50 Frases para matar una idea

ImagenNos ha tocado vivir un momento histórico diferente, donde hay que agudizar el ingenio y dejar rienda suelta a nuestra creatividad… ¿Acaso tienes alguna IDEA? Pues indaga, creete merecedor de intentarlo y protégete de aquellos que intenten desalentarte. Si tú lo has visto ya significa que existe, que de algún modo ya se ha materializado.

Es tu idea y tiene valor, así que ojo con los miedos ajenos, con aquellas frases que puedan llegar a ti y que traten de quitarle fuerza a tu propósito. Si ellos no lo ven es su asunto, el tuyo es otro.

En los años 80, Dave Dufour acuñó una lista de sencillas frases capaces de acabar de un plumazo con cualquier idea. ¿Quien no ha oído alguna vez una sola de estas frases?.

1. En nuestro caso es diferente.

2. Ya lo hemos intentado antes.

3. Cuesta mucho.

4. No es mi trabajo.

5. Estamos demasiado ocupados para eso.

6. No tenemos tiempo.

7. No tenemos suficiente ayuda o gente para hacerlo.

8. Es un cambio demasiado radical.

9. A la gente no le va a gustar.

10. Va en contra de la política de la compañía.

11. Los sindicatos van a protestar.

12. Eso aumentará la burocracia.

13. No tenemos permiso.

14. Volvamos a la realidad.

15. No es nuestro problema.

16. No me gusta la idea.

17. No digo que no sea así, pero…

18. Vas adelantado dos años a tu tiempo.

19. Ahora no es el momento.

20. No está en el presupuesto.

21. A mi no me vas a enseñar nada nuevo.

22. Bien pensado, pero no es práctico.

23. Pensémoslo mejor.

24. Seremos el hazmerreir de la industria.

25. Otra vez eso no…

26. De dónde te has sacado eso?

27. Nos hemos arreglado perfectamente hasta ahora.

28. Nunca se ha intentado.

29. Pongamos eso como idea de baja prioridad.

30. Hagamos un comité.

31. En nuestro lugar no funcionaría.

32. El comité ejecutivo nunca lo aprobará.

33. No encuentro la relación.

34. Mejor consultarlo con la almohada.

35. No se puede hacer.

36. Es demasiado problema cambiar.

37. No da beneficios por sí solo.

38. Es imposible.

39. Conozco una persona que lo intentó y la despidieron.

40. Siempre lo hemos hecho así.

41. A la larga perderíamos dinero.

42. No tentemos a la suerte.

43. Ésto es lo que se puede esperar de un novato.

44. ¿Alguien lo ha intentado antes?.

45. Pensémoslo más detenidamente.

46. Tenemos que rendir cuentas a los accionistas.

47. No sueñes.

48. Si no está roto no es necesario arreglarlo.

49. Demasiado bonito para ser verdad.

50. Es demasiado trabajo.

¿Cómo llegar a ser Reina?

¿Cómo llegar a ser Reina?

 Si así lo crees, así será.

 Permítete serlo.

 Diseña tu reinado. Lo que equivale a:

 – Tus normas

– Tus derechos

– Tu escala de valores

– Tus creencias

– Mandamientos regios.

 Muéstralo todos los días (repasa tus mandamientos y cumple al menos uno al día)

Se comprensiva con todos aquellos plebeyos de alma que no son dignos de tu luz.

No te obligues a soportar nada, ni aguantar a nadie que no le plazca tu Corona.

La vida es un conjunto de experimentos (ensayo, error, ensayo, error, ensayo !solución!)

Honra tu luz.

Nunca te creas superior a nadie, ni tampoco inferior.

Di siempre tu verdad.

Las reinas no tienen miedo de estar solas, lo perdieron hace tiempo: por eso llegaron a reinas.

Lidera tu destino.

Detrás de toda Reina existe un alma fuerte que arriesga todo con tal de vivir su vida y alcanzar el destino de su corona.

Detrás de toda Reina hay un sueño de búsqueda eterna por cuya consecución es capaz hasta de empeñar la corona y enfrentarse a los demonios más oscuros.

Una Reina sabe que las personas tienen misiones, razones para estar en nuestras vidas, y, una vez concluidas, se van.

Unos se irán sin un adiós. Otros se largarán dando un portazo. Otros, en cambio, nos obsequiarán con flores en la despedida o celebrarán con champán haberse encontrado con nosotros. Unos nos verán, esto es, se darán cuenta de quienes somos más allá de la identidad personal. En cambio, otro jamás atisbarán ni un tímido rayo de luz de nuestra alma.

Una Reina cesada se va de viaje, procura reorganizar su vida, recoge remos y sigue adelante hacia su destino sin mirar atras.

Las Reinas no juegan con los sentimientos, ni aceptan que nadie juegue con los suyos.

Una Reina, no va de Reina. Simplemente es Reina.

Una Reina puede amar, pero en todo caso, se ama más a sí misma.

Una Reina se pregunta cada día cómo se siente. Y luego calibra si su deseo o ideal de bienestar interior coincide con su realidad.

Una Reina no teme preguntar.

Una Reina se atreve a mostrar lo que piensa y siente.

Una Reina asume sus miedos y aprende de sus errores.

Una Reina tiene vida propia.

UNA REINA ES UNA REINA

Extracto del libro «La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada»

De Rosetta Forner.