
¿Lo tienes claro?
Si te apetece, deja tu aportación sobre LA DIMENSIÓN TERAPÉUTICA de la profesión de trabajo social. Aún queda mucho por desarrollar, reflexionar y comunicar sobre este tema. Gracias.
Inmaculada Asensio Fernández
RESUMEN:
La vivienda en la que habitamos tiene un impacto muy directo en la manera de comportarnos y relacionarnos con el entorno, en nuestro estado de ánimo y, en definitiva, en nuestra calidad de vida. Se puede decir, además, que es un espejo que refleja el propio estado interior: «nuestra vivienda habla por sí sola».
A través del presente artículo se ponen de relieve ciertos aspectos beneficiosos de la tradición del feng shui relacionados con la vivienda y que influyen directamente en el bienestar de sus moradores.
Para nutrir esta entrada, he realizado una entrevista a una persona que es consultora e instructora de feng shui, con la que comparto curiosidades e intereses sobre estos temas. Su nombre: María José Bonet Canet, quién tiene una trayectoria profesional de más de 15 años; y es ella la que proporciona las claves para realizar el recorrido hacia esta nueva forma de percibir los entornos y los espacios a través de esta entrada.
INTRODUCCIÓN:
El feng shui es una herramienta que nos llega directamente de China, cuyos orígenes datan entre 3500-4000 años A.C. En la China imperial, el feng shui era un asunto de estado y sólo las construcciones imperiales y de algunos nobles tenían acceso a esta aplicación.
Desde la óptica del Feng Shui se puede ver la importancia que tiene la vivienda en el comportamiento, actitud y calidad de vida de sus ocupantes. Hoy día sus aplicaciones son diversas y muy conocidas en Occidente, y considero que pueden servir de inspiración a profesionales de lo social, en la medida en que ayudan a las familias a mejorar su hábitat. Esta mejora se lleva a cabo mediante el progresivo cambio de hábitos de los miembros de la familia, y a través de pequeños cambios y modificaciones en la disposición de los diferentes elementos del hogar, hacia el bienestar. Por este motivo, se echa mano a la filosofía derivada de esta práctica, para ponerla al servicio de los profesionales que abordan intervenciones en las viviendas de las personas. Esta propuesta recoge las bases de esta tradición oriental, aportando un sentido o explicación a las adecuaciones del entorno que pueden ser beneficiosas, poniendo especial atención en aquellos aspectos que podrían provocar tensiones o disfunciones en la unidad de convivencia.
EJERCICIO:
Antes de entrar en harina, párate un instante y observa tu casa en silencio: tu dormitorio, salón, cocina… Recorre cada estancia y observa qué sensaciones despierta tu habitáculo diario. Esto puede ser un buen ejercicio para cada una de nosotras y de nosotros, y también puede servir como ángulo de reflexión en una de las herramientas diagnósticas más determinantes de nuestra profesión como trabajadores/as sociales: la visita a domicilio. Si realizas visitas domiciliarias con regularidad, habrás percibido las sensaciones que surgen conforme vas recorriendo las diferentes estancias de la vivienda, siendo a veces agradables y apacibles, y otras completamente desagradables e inquietantes. Si ese conjunto de sensaciones pueden producirse en un pequeño lapso de tiempo, podrás imaginar el efecto que puede tener en las personas que viven en ellas, expuestas permanentemente a dichas sensaciones. El estado de la vivienda es importante, pero ser consciente de ello lo es aún más.
LA ORGANIZACIÓN DE LA VIVIENDA Y SU RELACIÓN CON EL FENG SHUI:
María José Bonet Canet es consultora e instructora de feng shui desde hace más de 15 años, y tuve la suerte de mantener una entrevista con ella, en la que intercambiamos impresiones sobre el feng shui y sobre la importancia de poner un punto de atención en la vivienda. Ella me explicó detenidamente la repercusión que la disposición de los espacios puede tener en el carácter y en el devenir de los acontecimientos del día a día.
Los espacios domésticos desordenados y/o sucios revelan mucha información a los profesionales de lo social, en tanto afectan a la calidad de vida y repercuten en el desarrollo de los individuos más vulnerables de la familia (como pueden ser las personas menores de edad).
Recuerda que apuntábamos al principio de esta entrada que la vivienda es un espejo del interior de sus moradores; por tanto si ésta se encuentra desordenada, lo ideal es preguntarse cúan desordenada anda la vida y los proyectos, ilusiones y expectativas de quién/es habita/n en ella.
No es de extrañar que en una cultura capitalista como la nuestra, en la que el valor del consumo está por encima de casi todos los valores sociales esenciales, las personas acumulen objetos y enseres que ni necesitan ni utilizan, por tanto están arrinconados en el hogar, ocupando un lugar que nos les corresponde, pues están bloqueando la posibilidad de disponer de un espacio abierto, luminoso, ordenado y libre de lastres y recuerdos pasados, aparte de que dificultan que entre lo nuevo.
No es bueno apegarse a lo material, sino más bien todo lo contrario: «viajar ligero de equipaje». Las personas estamos demasiado cargadas de pasado. Es importante aprender a desprenderse de lo que no se usa y no se necesita, pues además todas esas cosas pueden servir a otras personas o pueden reciclarse para emplearlas nuevamente en otros fines.
María José lo tiene claro: ANTE EL DESORDEN, lo ideal es TOMAR UN PAR DE BOLSAS DE BASURA Y COMENZAR A TIRAR COSAS.
¿De qué advierte María José que hay que desprenderse en el hogar para promover el bienestar?
Es muy importante que la vivienda disponga de espacios para facilitar el descanso, y a su vez, la reunión de los miembros de la familia, desde el compartir más sano y adaptado a las características culturales de cada unidad de convivencia. Estos espacios son importantes porque la familia se hace, se construye día a día con estos pequeños detalles.
Un espacio abarrotado de cosas dificulta que haya una buena comunicación, así como invita a los moradores a buscar su propio espacio dentro del hogar, íntimo y a su aire, con lo cual se pierde respecto a la calidad de las relaciones y a la consistencia de los vínculos.
CONCLUSIONES:
La vivienda tiene un objetivo muy claro respecto a las personas y familias en las que se integran. Sirve para proteger, dar cobijo y estabilidad a las mismas. En este sentido, tanto si se vive solo o sola, como si se vive en familia, hay una serie de aspectos que hay que evitar para que el clima doméstico sea lo más normalizado posible, y que tienda al bienestar y al avance en la vida. Dado que el feng shui es una tradición amplia y que no puede ser resumida en una entrada de blog, para concluir vamos a recoger resumidamente los aspectos más importantes que destaca María José Bonet Canet respecto al orden en la vivienda:
El feng shui es un terreno muy amplio que abarca muchos aspectos que no están reflejados en esta entrada de blog, dado lo extenso de la materia. Si quieres saber más sobre feng shui y/o sobre María José Bonet Canet, consulta su blog en la siguiente dirección:
http://www.fengshuiesmeralda.com
Muchas Gracias María José, por tu cercanía, calidez y sabiduría en estos temas, además de compartirlos desinteresadamente conmigo.
Autora: Inmaculada Asensio Fernández.
Sé impecable con tus palabras -dice el Dr. Miguel Ruiz en su libro «Los cuatro acuerdos». Este principio fundamental del Dr. Ruiz nos recuerda el poderoso impacto que las palabras tienen para la vida de las personas, y cómo influyen en el modo y la calidad de sus relaciones con los demás.
Lo característico que tienen las palabras es que una vez pronunciadas, ya no vuelven. Y no sólo quedan contenidas en el ambiente o espacio donde han venido a caer, sino que su eco resuena en la propia conciencia del que las emite, y en la de la persona a la que se han dirigido, generando una onda expansiva que puede ser de amor, comprensión, alegría, dicha… o de rechazo, dolor, angustia, odio, tristeza… entre otras. Es por este motivo importante pararse a pensar, antes de calentar con nuestras palabras las conversaciones que mantenemos con los demás, o incluso los diálogos en off que mantenemos con nosotros y nosotras mismas.
De cada persona depende la calidad de sus pensamientos y la fuerza de sus reacciones. Si no sabemos reaccionar de una manera constructiva ante el dolor, la frustración, el enojo o el miedo, podemos aprenderlo, para nuestro beneficio y para el beneficio de quiénes nos rodean.
Hace un tiempo recibí un email que trataba sobre las heridas que dejan las palabras, utilizando la metáfora del folio en blanco:
Imaginad un folio en blanco, liso, limpio y en perfecto estado. Si este mismo folio es tomado por una persona en estado rabioso o enfurecido, hay probabilidades de que lo estruje y lo deje reducido a una diminuta bolita de papel, que más tarde acabará tirada por el suelo o en la papelera.
Si una vez hecho esto, alguien tomara esa misma bola de papel e intentara dejarla igual que antes, es decir, blanca, lisa, limpia y en perfecto estado, por mucho que se afanara tratando de estirar el papel, sería muy difícil que quedara como nuevo, pues siempre se notarían los surcos de todas esas dobleces tras estrujarlo con fuerza. Y cuanto mayor haya sido la violencia o agresividad para reducir el folio a bolita de papel, mayores serán esos surcos y más difícil será devolverlo a su estado original.
Esta metáfora pone de manifiesto algo que sucede todos los días en las relaciones interpersonales, donde la comunicación se torna tensa y difícil, y se terminan diciendo palabras dolorosas, desde el yo más herido y frustrado, y que dañan a la persona a la que se dirigen. Este acto viene del proceso de dejarse llevar por la EMOCIÓN del momento, además del NO-PENSAR o no- reflexionar sobre lo que se está diciendo y sus repercusiones.
Ahora bien, tan importante es no perder las formas en una conversación, como tener en cuenta que esas mismas palabras, expresadas para causar dolor, aunque se digan en tono afable y tranquilo, pueden generar el mismo impacto anteriormente descrito.
El poder de las palabras es innegable. Estas, una vez pronunciadas, funcionan como hechizos, y esto nos lo recuerda el Dr. Miguel Ruíz en el libro mencionado. Funcionan como hechizos que dejan a las personas que las emiten y reciben envueltas en una dinámica, inercia o energía a la hora de relacionarse, generando malestar o bienestar, pudiendo causar pérdidas irreparables.
La reflexión en estos casos, aunque sea a posteri, puede ayudar a modificar este tipo de comportamientos, canalizando esas emociones de una forma más ecológica con el entorno.
De cada persona depende la calidad de sus relaciones y de su vida; es por ello importante recordar esa frase que dice: «no hables si lo que vas a decir no es más bello que el silencio».
Autora: Inmaculada Asensio Fernández
Y una mujer pregunta: -¿Cómo se sabe si se ha sanado la mujer?-
Mi respuesta: la madre que ha sanado su parte de mujer se distingue por:
Y la misma mujer vuelve a preguntar: ¿Y si a pesar de eso se estanca y deja de ser ella misma por el peso de sus hijos…?
La madre que ha sanado su parte de mujer no concibe a los hijos como una carga, sino como el fruto del amor hacia la persona que ama o ha amado y con la que decidió crear una familia.
Si ha sanado de veras, sabe situar cada cosa en su lugar y justa medida, sin menoscabar su propia vida y sus necesidades. Sabe soltar y tomar al mismo tiempo.
Ha sanado porque compagina su rol de madre, con su rol de mujer. Ya no se siente imprescindible para nadie, salvo para ella misma. Ya no espera que la valoren por su capacidad de cuidado o de amor a los demás. Ama simplemente porque ELLA es el amor.
Esta mujer no renuncia a su propia realización, que va más allá de lo que los demás esperan de ella. Ha aprendido a ESCUCHARSE y poco a poco se concede el permiso de ir conquistando sus pequeños y posibles sueños, que entre otras cosas ya no posterga.
Esa mujer VIVE. Sin más.
Inmaculada Asensio Fernández
RESUMEN
La mayor parte de las situaciones de maltrato se producen en el contexto familiar, de ahí la dificultad de visibilizarlo oportunamente para actuar de manera coordinada y eficaz. Mediante el desarrollo de la presente comunicación, se expone de manera detallada cómo se aborda la intervención profesional, desde el ámbito del trabajo social, cuando se tiene conocimiento de una posible situación de malos tratos a una persona mayor, en el contexto domiciliario o familiar.
Para realizar esta exposición se seguirán los pasos del proceso metodológico básico de intervención en trabajo social, así como se explicarán las técnicas e instrumentos necesarios para llevarlo a cabo.
PALABRAS CLAVE
Maltrato, desatención, abandono, personas mayores, tercera edad, intervención profesional.
1. INTRODUCCIÓN
A la hora de abordar el tema del maltrato a las personas mayores es necesario hacer referencia a los profundos cambios sociales que vienen produciéndose en las últimas décadas en España, ya que afectan directamente al tratamiento de los problemas y nuevas necesidades de los sectores de población considerados más vulnerables, entre ellos las personas mayores.
En primer lugar, encontramos que la esperanza de vida ha aumentado notablemente en los últimos años en nuestro país, y esto ha propiciado que hoy día contemos con porcentajes elevados de personas mayores que requieren de una serie de atenciones y servicios destinados a promover su salud y bienestar. De igual modo, aumentan las enfermedades relacionadas con este sector de población, sobre todo las que implican algún tipo de deterioro cognitivo (p.e. alzheimer), que paradójicamente son las que más favorecen la vulnerabilidad de quién lo sufre, y las que más sobrecargan a las personas cuidadoras. En muchos casos, la evolución y el agravamiento de estas enfermedades dificultan la vida en familia y la compatibilización con la vida laboral.
La familia hoy día está atravesando cambios importantes en su estructura y en el manejo de roles por parte de sus miembros. Como unidad básica de convivencia, está viéndose obligada a soportar situaciones de tensión, necesidad y angustia derivadas de la coyuntura económica que estamos atravesando, y por la dificultad para el acceso a un empleo (por parte del algunos de sus miembros), también el acceso a los recursos de salud y a los servicios sociales, que en el caso de los mayores son los encargados de asegurar una adecuada calidad de vida. Esto provoca dinámicas de mucha tensión en las familias pues, justo en el momento en el que más apoyo se necesita para abordar esta situación de crisis, es cuando más dificultades tienen los poderes públicos para dar respuesta a ello, a pesar del innegable avance que se ha realizado en los últimos años en cuanto a reconocimiento de derechos subjetivos a las personas que se encuentran en situación de dependencia.
Los vínculos familiares y sociales cada vez son más frágiles. Siguiendo al sociólogo Zygmunt Bauman 1(BAUMAN, 2005), nos encontramos inmersos en lo que él denomina “modernidad líquida» caracterizada por la fragilidad de los vínculos afectivos entre las personas; el miedo a establecer relaciones duraderas, más allá de las meras conexiones fugaces exentas de responsabilidad; los lazos de la solidaridad parecen depender de los beneficios que generan, etc.
La metáfora de la liquidez de Bauman se deja apreciar de algún modo en las dinámicas familiares, en el sentido de que los hijos cada vez reniegan más de sus obligaciones –en cierto modo morales- respecto a sus padres, dándose en muchos casos verdaderas situaciones de abandono hacia las personas mayores por parte de sus familiares.
Las mujeres van dejando de lado la exigencia de atender a las personas más vulnerables dentro de las familias, ya que han de responder a las exigencias sociales, laborales y familiares propias, continuando con la renuncia a sus propios espacios de desarrollo individual o personal. Al no corresponder la organización de los cuidados a las personas en situación de dependencia en exclusiva a las mujeres, en muchos casos el resto de miembros de la familia tiende a considerar que las personas están mejor atendidas por personal especializado, obviando los afectos que son necesarios para el adecuado desarrollo del individuo en la vida social y familiar. En este sentido, encontramos situaciones de personas ingresadas en centros residenciales permanentes que apenas reciben visitas por parte de sus familias.
Las personas mayores no tienen la misma consideración social en todas las culturas. En la nuestra, conforme las personas avanzan en años, van perdiendo protagonismo en la vida social y familiar, de manera que son los familiares más próximos y directos los que, en términos generales, suelen alzarse como portavoces de sus necesidades y deseos. Siguen, por tanto, considerándose vulnerables por el mero hecho de ser mayores. Es necesario que la sociedad y los poderes públicos aúnen sus esfuerzos para garantizar y salvaguardar sus derechos y el pleno desarrollo de su calidad de vida, lo cual inevitablemente implica coordinar acciones para prevenir y para actuar de manera eficaz ante el conocimiento o sospecha de una situación de maltrato hacia este sector de población.
2. DEFINICIÓN Y TIPOLOGÍAS DE MALOS TRATOS
2.1. DEFINICIÓN
Para delimitar lo que se entiende por malos tratos hacia las personas mayores, se expone la definición recogida en la 2primera Conferencia Nacional de Consenso sobre el anciano maltratado, celebrada en Almería el 4 de Mayo de 1995:
“El maltrato al anciano es todo acto u omisión sufrido por personas de 65 años o más, que vulnera la integridad física, psíquica, sexual, y económica, el principio de autonomía, o un derecho fundamental del individuo; que es percibido por éste o constatado objetivamente, con independencia de la intencionalidad y del medio donde ocurra (familiar, comunidad, instituciones).”
2.2. TIPOLOGÍAS
Cuando se habla de malos tratos, se puede realizar una distinción en función del contexto en el que se llevan a cabo o en función de su naturaleza.
Dependiendo del contexto en el que se producen podemos distinguir:
Dependiendo de su naturaleza encontramos:
3. INTERVENCIÓN PROFESIONAL DESDE EL ÁMBITO DEL TRABAJO SOCIAL ANTE LA SOSPECHA DE MALOS TRATOS EN EL CONTEXTO DOMICILIARIO.
3.1. CONSIDERACIONES PREVIAS
Mediante el desarrollo de esta comunicación se pretende centrar la cuestión de la detección e intervención en un caso de sospecha de malos tratos a una persona mayor, desde la óptica de intervención del trabajo social. Sin embargo, cabe destacar que cuando se habla de malos tratos hay diferentes profesionales implicados en su detección y posterior tratamiento con los que los profesionales del trabajo social van a trabajar en coordinación, de manera que se articulen las acciones y los mecanismos para proteger a la persona y para tomar las decisiones pertinentes en cada caso.
A la hora de abordar un caso de posibles malos tratos, lo primero a tener en cuenta es que éstos pueden darse en cualquier tipo de persona mayor, independientemente de su situación social o económica. Igualmente conviene señalar que hay una serie de factores que pueden predisponer o suponer un riesgo de sufrir malos tratos, y estos factores van a funcionar de indicadores a evaluar cuando se estudie el caso.
La detección y la intervención ante un caso de posibles malos tratos se suele realizar desde el ámbito sanitario y desde el ámbito social, si bien cabe señalar que existen los 3mecanismos institucionales para que cualquier persona pueda realizar una denuncia sobre un posible caso de malos tratos. La Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, dispone de un teléfono gratuito de Atención al Mayor (900858381), cuya labor principal es la de recoger todas aquellas denuncias sobre situaciones de maltrato, abandono o negligencia al mayor.
Cuando se habla de malos tratos es importante tener claro que una cosa son los indicios o sospechas (signos que nos llevan a pensar que hay una situación de maltrato) y otra cosa es la certeza. Si un profesional tiene la certeza de que se está produciendo una situación de malos tratos, así como tiene identificado al autor/es, podrá interponer una denuncia en las dependencias de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, identificando al posible agresor o agresores; así como podrá informar de forma inmediata al Ministerio Fiscal, para que inicie las investigaciones oportunas para delimitar la situación de maltrato, de cara a proteger jurídicamente a esa persona. Desde el ámbito del trabajo social, paralelo a ésto, se facilitarán los medios y recursos necesarios para proporcionar asistencia inmediata a la persona (p.e. su internamiento en un centro residencial), respetando su voluntad y su autonomía.
3.2. EL PROCESO METODOLÓGICO DE INTERVENCIÓN
La sospecha de malos tratos pone en marcha la primera fase del proceso metodológico de intervención en trabajo social: (1) El conocimiento de la realidad social.
En el momento que un profesional del trabajo social tiene sospechas de un caso de posibles malos tratos ha de iniciar un proceso de investigación social de forma rápida para esclarecer los hechos, valorar el riesgo y poner en marcha un plan de acción.
El encuadre profesional- institucional desde el que se realice la intervención va a delimitar en gran medida las técnicas o instrumentos a emplear, así como puede requerir de la colaboración directa de otros profesionales, tanto sanitarios, como de lo social.
3.2.1. TÉCNICAS A EMPLEAR PARA EL CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD
LA OBSERVACIÓN
La observación ofrece evidencias significativas y datos que pueden registrarse y retomar en cualquier momento de nuestra investigación. Se destaca la importancia de recoger tanto la información verbal como la no verbal, poniendo el foco en:
Los comportamientos y actitudes de las personas entrevistadas.
La interacción de la persona mayor con sus cuidadores y/o familiares más directos
Todos aquellos detalles del entorno donde se desenvuelve el mayor que puedan ser significativos, como por ejemplo la vivienda en la que reside.
LA VISITA A DOMICILIO
La visita a domicilio suele realizarse por parte de los servicios sociales comunitarios (en muchas ocasiones a petición de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, ante una denuncia formulada en el teléfono de atención al mayor). De igual modo, estas visitas se pueden realizar por los y las trabajadores-as sociales de los centros de salud, ante cualquier tipo de sospecha detectada, así como por los y las trabajadores-as sociales de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de la Junta de Andalucía, ante cualquier tema relacionado con la situación de dependencia de la persona.
La visita a domicilio puede aportar información valiosa a la hora de investigar un caso de malos tratos. El contexto “habla por sí solo” en la mayor parte de los casos; sólo hay que estar atentos y observar conscientemente la vivienda, sobre todo las dependencias y lugares que habitualmente usa la persona mayor.
Se debe tener en cuenta que la visita domiciliaria puede ser percibida de manera negativa por parte de los miembros de la familia que conviven con la persona, motivo por el cual hay que valorar muy bien la estrategia que se va a emplear para llevarla a cabo. Lo más adecuado en estos casos en los que queremos tener acceso a la intimidad doméstica, es buscar la colaboración de la familia para estudiar a la persona en su medio. Esto se podría hacer, por ejemplo, en el caso de que la persona mayor tenga el reconocimiento de una situación de dependencia, pretextando que se está llevando a cabo un seguimiento del Propuesta Individual de Atención (PIA), o aprovechando cualquier otro tipo de petición formulada en los servicios sociales o centros de salud, y así acceder de la manera más natural y tranquila a la vivienda.
Es recomendable que este tipo de visitas se realicen conjuntamente por dos profesionales, si existe tal posibilidad en la institución para la que se trabaje, dado que mientras uno de ellos puede tener el rol de observar, el otro puede estar centrado en las preguntas que marcarán el tono de la entrevista. Así mismo, en el momento de solicitar ver la vivienda o las dependencias que utiliza la persona mayor, uno de los profesionales puede acompañar al cuidador o cuidadora en su recorrido por el domicilio, y el otro puede solicitar amablemente acompañar a la persona mayor mientras tanto, evitando comprometer a la persona mayor o a la familia, para prevenir posibles represalias posteriores. Hablar a solas con la persona mayor es muy importante, ya que es una oportunidad de la que disponemos para que nos haga llegar algún gesto o indicio más evidente de su situación.
Esto puede ser muy positivo si se plantea de manera coordinada, es decir, sabiendo cada cual de antemano su papel y actuando con mucha naturalidad. Más adelante se va a contemplar cómo llevar a cabo la entrevista.
Un elemento importante a valorar en los casos de malos tratos es la relación que existe entre agresor y victima, ya que los malos tratos en el ámbito familiar se suelen dar por parte de personas de las que socialmente se esperaría un trato afectuoso y cuidadoso con la persona mayor, Este aspecto social vinculado a la persona agresora puede despistar un poco a los profesionales en su labor de detección, y hay que vigilarlo especialmente en todas las actuaciones que se lleven a cabo, tanto para detectarlo como para intervenir en él, y por parte de todos los profesionales implicados en la tarea.
A modo de síntesis, de lo que se trata en la visita domiciliaria es de valorar cómo vive la persona en su medio y cómo se relaciona con su familia. Observar las dinámicas familiares, los modos de convivencia, los roles, responsabilidades, así como los espacios de uso de la persona mayor y, si es posible, de la familia en su conjunto, en cuanto a higiene y estado de conservación. Además, para que el empleo de esta técnica sea útil, se ha de ejecutar con sumo tacto y respeto por todos los miembros de la unidad de convivencia.
LA ENTREVISTA
La familia es un entramado complejo de relaciones, reglas, fidelidades, secretos, etc, que suelen involucrar de manera comprometida a sus miembros. Este entramado suele soportar y contener las diferentes situaciones de abandono, negligencia o maltrato que afectan a las personas más vulnerables de la misma. Curiosamente, suelen ser los cuidadores más directos de la persona mayor los perpetradores de tales malos tratos. Las razones o factores de riesgo pueden ser diversos, como por ejemplo: la sobrecarga del cuidador-a (física o emocional); padecer trastornos psicopatológicos, abuso de alcohol o tóxicos; inadecuadas o malas relaciones entre cuidador y persona mayor; experiencia o antecedentes previos de maltrato o violencia en el entorno familiar, entre otros.
Para realizar una valoración adecuada, sería recomendable entrevistar por separado y a solas a la persona mayor, a los cuidadores y a todas aquellas personas del entorno de las que se rescate su colaboración.
Es aconsejable estructurar previamente el contenido de la entrevista, teniendo claro el objetivo (el porqué y el para qué) y la información que queremos obtener, así como a quiénes deseamos entrevistar. De igual modo, antes de proceder a las entrevistas, sería muy útil disponer de información sobre la persona mayor: con quién vive, quién la cuida, cuál es su centro de salud y, si es posible y está a nuestro alcance, su historial médico, etc.
Para realizar la entrevista a la persona mayor, es conveniente realizar una valoración de su estado cognitivo. Si la persona no puede valorar su situación o no se comunica coherentemente con el entorno, será necesaria la colaboración de personal médico o sanitario.
Durante las entrevistas corresponde proporcionar un ambiente adecuado que facilite la empatía entre la persona mayor y el profesional, sin presionar, sin hacer preguntas en principio demasiado directas, sino más bien comenzando con preguntas abiertas que favorezcan la apertura de la persona y que pueda sentir la confianza necesaria para expresarse. En definitiva, de lo que se trata es de dedicar un espacio al inicio de la entrevista para generar el vínculo, lo cual va a facilitar las labores de exploración. Es importante poner atención en el tono de voz para que sea sereno y amable; también lo es mostrar una actitud de escucha activa hacia la persona; estar pendiente a sus silencios, a sus resistencias a expresarse; mantener una mirada atenta y amable; mantenerse cercano físicamente, sin invadir el espacio; no emitir juicios de valor en ningún momento; utilizar un lenguaje que sea accesible a la persona entrevistada; respetar los valores y tradiciones de la persona y garantizar la confidencialidad de lo relatado en todo momento, para que se sienta segura.
Puede ser bastante recomendable, una vez entrevistada la persona mayor a solas, proceder a entrevistarla también en presencia de sus cuidadores o familiares más directos, teniendo el cuidado preciso de no realizar preguntas directas sobre la presencia o no de malos tratos, sino preguntas que ofrezcan respuesta a aspectos generales sobre la dinámica de convivencia. No se trata de comprometer en ningún momento a la persona mayor, ni a la familia, y este aspecto es de vital importancia en estos casos. Realizando esta entrevista conjunta se va a observar si se produce algún cambio significativo en el comportamiento o actitud de la persona mayor, así como si responde con la misma normalidad o facilidad a las cuestiones planteadas.
Lo fundamental a la hora de abordar la entrevista clínica es mantener una actitud abierta, sincera y de genuino interés por lo que la persona está relatando o compartiendo con nosotros. Tal como se ha reflejado anteriormente, es muy importante poner mucha atención en todos los elementos de la comunicación no verbal (gestos, expresiones, emociones que surjan, reacciones, etc), pues van a proporcionar mucha información para nutrir el caso y hacer una valoración de riesgos adecuada.
3.2.2. LA RECOGIDA, REGISTRO, ANÁLISIS Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN
Todo lo concerniente a la recogida, interpretación y análisis de datos se corresponde con la segunda fase del proceso metodológico de intervención en trabajo social: (2) Interpretación técnico- científica de la realidad.
Se considera imprescindible recoger por escrito todas las actuaciones y gestiones que se lleven a cabo en relación al caso, así como nuestras impresiones y reflexiones, y la información obtenida por otros profesionales o personas implicadas. En el desarrollo de la profesión de trabajo social siempre se ha puesto de relieve la importancia de hacer uso del 4Diario de Campo, para ser minuciosos y sistemáticos en la práctica diaria. Los datos aislados pueden no mostrar evidencias a priori, pero una vez recogidos y agrupados, se pueden establecer relaciones y conexiones (fruto del análisis de los mismos), lo cual favorece la evaluación y la toma de decisiones. También sirve de apoyo para elaborar un informe detallado para remitir al Ministerio Fiscal, en caso de que se constate que hay una situación de maltrato sobre la que se ha de intervenir jurídicamente para proteger a la persona mayor.
El trabajo social interviene en aquellos puntos en los que la persona interactúa con su entorno, según la definición de trabajo social aportada por la 5Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS,2000). Por este motivo. el profesional del trabajo social debe recabar información de todos aquellos profesionales y/ o servicios con los que interactúa la persona mayor (por ejemplo médico de familia o trabajador-a social del centro de salud, trabajador social-a de los servicios sociales comunitarios, o del centro día, residencia, etc).
La colaboración estrecha con los profesionales del ámbito sanitario o de la salud que atienden directamente a la persona mayor es absolutamente imprescindible para abordar este tipo de situaciones, sobre todo si el maltrato es de tipo físico o sexual, y de todas las gestiones que se realicen a tal fin en coordinación con otros profesionales, deberá dejarse constancia por escrito para nutrir bien la intervención.
Todas las conclusiones derivadas de este análisis, quedarán reflejadas en el diagnostico de la situación y del riesgo de malos tratos o de agravamiento de los mismos detectado.
3.2.3. ESTABLECER UN PLAN INTEGRAL Y COORDINADO DE ACTUACIÓN
Siguiendo las fases del proceso metodológico de intervención en trabajo social, una vez abordadas las fases de conocimiento de la realidad social y de interpretación técnico- científica de la realidad, que se concreta en la emisión del correspondiente juicio técnico o diagnóstico, pasaríamos a la tercera fase denominada: (3) Estrategia de acción profesional. Con carácter general, los objetivos de la intervención se centran principalmente en evitar el maltrato, proteger a la victima y respetar la autonomía de la persona mayor. La estrategia que se diseñe puede promover la permanencia de la persona en su entorno, realizando las labores de intermediación que se consideren convenientes con la familia, siempre que los riesgos detectados sean leves y haya voluntad por parte de los miembros de la familia de reconducir la situación, con la ayuda que se considere necesaria desde el ámbito del trabajo social. Como se observa, esta fase viene directamente influenciada por lo detectado en las fases previas del proceso metodológico. El diseño y la orientación de la intervención se realiza en función de los factores de riesgo detectados, y siempre en estrecha colaboración con la persona mayor y los actores implicados. Por ejemplo, si se detecta que la cuidadora está muy sobrecargada y no recibe apoyo por parte de ningún otro miembro de la familia para asumir los cuidados, nuestras actuaciones irán encaminadas a reforzar los apoyos en el entorno, así como a trabajar con la persona mayor y familia la mejora de la convivencia. Si por el contrario se detecta que el riesgo puede ser grave, se actuará de la manera más diligente posible para asistir a la persona mayor en el conjunto de sus necesidades básicas y para protegerla, con los recursos institucionales que sean necesarios.
A modo de síntesis, señalar que el proyecto de intervención recogerá: un resumen de la situación de maltrato detectada, los objetivos, los recursos, las actividades a emprender, la identificación de todos los actores implicados (cuidadores, familiares, persona mayor…), identificará todos los intervinientes en el caso desde el punto de vista de los profesionales (médico de familia, trabajador-a social del centro de salud, director-a de la unidad de estancias diurnas…); y también recogerá las actuaciones que se han llevado a cabo con anterioridad respecto al caso.
Una vez diseñado el proyecto de intervención, pasaríamos a la cuarta fase del proceso metodológico: (4) Ejecución. Y para llevar a cabo esta fase tenemos que poner en marcha una serie de recursos y de actuaciones para reconducir la situación problema y conseguir los objetivos propuestos.
El seguimiento periódico del caso es fundamental para asegurarnos que se están produciendo los cambios esperados en la familia, en la persona mayor, en la manera de relacionarse y en el entorno. Este proceso es el que puede asegurar el éxito y mantenimiento de los logros conseguidos. Las personas suelen responder más positivamente cuando saben lo que se espera de ellas y cuando perciben un interés genuíno y auténtico hacia sus dificultades y necesidades. El profesional ha de constituirse como un referente por parte de la unidad de convivencia, para acudir en búsqueda de ayuda cuando lo necesiten.
Estos seguimientos ayudan a pasar a la última fase del proceso metodológico: (5) Evaluación. Una vez concluida la evaluación, si se han conseguido los objetivos propuestos se puede archivar el caso. De lo contrario, será necesario realizar una nueva valoración para reorientar los cambios que se consideren necesarios.
4. CONCLUSIONES
Las situaciones de maltrato que afectan directamente a las personas mayores requieren de una actuación específica, rápida y coordinada entre diferentes profesionales, administraciones e instituciones (públicas y/o privadas) con la predominancia de los profesionales de la rama médico- sanitaria y del trabajo social.
De la calidad de la investigación social que se lleve a cabo va a depender en gran medida el devenir de la situación planteada, ya que las principales dificultades se pueden dar a la hora de detectarlo, por las características y el perfil que presenta la persona mayor, así como por la inevitable y progresiva disminución de contactos sociales que suelen caracterizar a esta etapa de la vida, lo que puede provocar situaciones de aislamiento que agudicen aún más la situación de maltrato.
Desde el punto de vista del trabajo social se requiere realizar una intervención exhaustiva conducente a valorar los riesgos de maltrato a los que se puede estar viendo sometida una persona mayor, de manera que se asegure que es puesta a salvo, y que cuente con los recursos necesarios para mejorar su situación. Se requiere pues, de una reflexión continuada, así como de la adquisición progresiva de herramientas, conocimientos y experiencia necesarios para encarar adecuadamente los casos de malos tratos que encuentre a lo largo de su carrera, siendo esto imprescindible para realizar un trabajo adecuado y verdaderamente útil a la sociedad.
La sensibilización de la sociedad sobre este problema es otra de las piedras angulares que han de orientar cualquier tipo de intervención profesional de carácter comunitario, ya que el tema del maltrato al mayor se sigue invisibilizando, por tanto es mucho más complicado atajarlo e intervenir para erradicarlo. El trabajo social es una pieza clave en todo proceso de maltrato, es por ello que estos profesionales han de inspirar y apoyar el desarrollo de las políticas públicas necesarias para visibilizar este problema, y para que éstas políticas se pongan al servicio de la idoneidad y calidad de las intervenciones profesionales de las personas más vulnerables.
5. NOTAS:
1. Bauman, Z. Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de cultura económica de España S.L. Madrid. 2005.
2. Kessel H, Marín N, Maturana N. Revista Española de Geriatría y Gerontología 1996; 31: 367-372. http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/almeria-declaracion-01.pdf
3. Decreto 23/2004, de 3 de febrero, por el que se regula la protección jurídica a las personas mayores (BOJA núm. 25, de 6 de febrero 2004).
4. Sanchez, M. Manual de trabajo social. Universidad Nacional Autónoma de Mexico. Escuela Nacional de Trabajo Social. 2004. (p 210) Definición: «El diario de campo es un instrumento que permite la reconstrucciones de situaciones y espacios físicos. Estas anotaciones se utilizan para evaluar las actividades del día, así como para programar nuevas tareas o bien para poder diagnosticar. En las ciencias sociales se define al diario de campo como «la libreta o cuaderno donde se anota, al finalizar la tarea, la relación de los hechos observados».
5. Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS o sus siglas en inglés IFSW) (2000): Definición de Trabajo Social, Asamblea General de Montreal, Canadá. Definición: «La profesión de trabajo social promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación del pueblo para incrementar el bienestar. Mediante la utilización de teorías sobre el comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los Derechos Humanos y la Justicia Social son fundamentales para el trabajo social (FITS)».
6. BIBLIOGRAFÍA
*** Comunicación presentada en el I Congreso Internacional sobre Maltrato y Mayores en el siglo XXI, celebrado en la Universidad de Almería los días 11, 12 y 13 de Marzo de 2014.
Autora: Inmaculada Asensio Fernández
Trabajadora Social de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de la Junta de Andalucía.
Perito Judicial en casos de Violencia de Género.
Mediadora Familiar & Consteladora Familiar.
“Había una vez un viejo maestro que decidió visitar junto a su discípulo la casa más pobre de la comarca, donde malvivía una familia con una sola posesión: una famélica vaca cuya escasa leche les proveía de insuficiente alimento, pero alimento al fin y al cabo. El padre, hospitalario, les invitó a pasar con ellos la noche.
Al día siguiente, muy temprano, el maestro le dijo a su discípulo: “Ha llegado la hora de la lección”. Y el maestro sacó una daga y degolló a la pobre vaca.
–¿Qué clase de lección deja a una familia sin nada? –se quejó el discípulo.
–Fin de la lección –fue la única respuesta.
Un año más tarde volvieron al pueblo y donde estaba la casucha destartalada encontraron una casa grande, limpia y bastante lujosa.
Vieron salir al padre de familia, que no sospechaba que el maestro y el discípulo habían sido los responsables de la muerte de su vaca, y les contó cómo el mismo día de su partida algún envidioso había degollado salvajemente al pobre animal…
–… esa vaca era nuestro sustento. Pero cuando vimos a la vaca muerta, supimos que estábamos en verdaderos apuros y que teníamos que reaccionar. Y lo hicimos. Decidimos limpiar el patio que hay detrás de la casa, conseguimos algunas semillas y sembramos patatas y algunas legumbres para alimentarnos. Muy pronto vimos que nuestra granja casera producía más de lo que necesitábamos, y así empezamos a vender. Con las ganancias compramos más semillas, y así hasta hoy mismo que he comprado la casa de enfrente para plantar más patatas y hortalizas y algo de…
Mientras el padre de familia seguía hablando, el discípulo se dio cuenta de que aquella vaca había sido la cadena que mantenía a toda la familia atada a una vida de conformismo y mediocridad.
Autor de la fábula: Camilo Cruz, Ph.D.
Fuente: http://www.uaca.ac.cr/bv/ebooks/administracion/6.pdf
Reflexión:
La historia de la vaca es la historia de la mediocridad.
Y si un día te quejas y el maestro llama a tu puerta… ¿Qué vaca encontrará?
Todos tenemos vacas de las que deshacernos de algún modo, bien sea en lo laboral, en lo personal o en lo sentimental… El elemento de reflexión aquí sería:
¿Cuál es la vaca que frena tu desarrollo o expansión?
Pueden ser tus pensamientos, tu pereza, tus excusas, tus dependencias, tu comodidad, el aferramiento a personas, situaciones o cosas que no te dejan avanzar en tu propósito de vida, en el despliegue de todo tu potencial.
Hoy puede ser un buen día para hacerse esta pregunta.
Y si no hay ninguna vaca, pues mejor… en ese caso es una buena oportunidad para leer una interesante fábula y compartirla con aquel o aquella que la necesite en este momento.
Por: Inmaculada Asensio Fernández
Son muchos los momentos en los que lo pasamos mal ante un determinado problema, exigiéndonos, obligándonos a hacer o adoptar roles y actitudes que no queremos o no nos corresponden. Los sentimientos que se generan en este tipo de situaciones pueden ser verdaderamente dolorosos e incapacitantes.
Muchas de las veces en las que una persona acude a mi con un problema, desde la objetividad que me otorga no estar implicada emocionalmente en él, puedo percatarme claramente de que no es consciente del lugar en el que se ha colocado frente al mismo, y esto es determinante para que lo pueda afrontar de manera adecuada.
Mi hipótesis de partida en esta entrada, es que lo más importante no es en sí el problema que se tenga, sino donde la persona se sitúa frente al mismo, lo que se traduce en adoptar una determinada postura o actitud. Esto es válido tanto para los problemas, como para la vida en general. Por algo dicen que la actitud lo es todo.
Recuerdo una ocasión en la que atendí a una mujer, de unos 27 años, que se encontraba bastante agobiada y ansiosa porque su hermano de 30 años estaba atravesando una depresión mayor y prácticamente no salía de casa. Este hermano vivía con la madre de ambos en Madrid, y la madre la llamaba a ella constantemente para desahogarse. Esta mujer me decía que se sentía culpable e impotente por no saber qué hacer. Su madre algún día moriría y se preguntaba qué sería de su hermano. La atormentaba pensar que sería ella la que tendría que cuidar de él. Se negaba siquiera a dar forma en su cabeza a esta posibilidad; no quería renunciar a su independencia y a sus proyectos de vida.
Le pregunté por su padre, y me dijo que también vivía en Madrid, pero que su madre y él estaban divorciados. Indagué acerca de la relación que tenían sus padres entre ellos, y para con los hijos. Ella contestó que no era una mala relación, pero que su padre siempre había vivido muy despreocupado y que no estaban acostumbrados a solicitar su ayuda. Sin embargo él ama a sus hijos, y cuando lo llaman está dispuesto a colaborar.
Durante el transcurso de la entrevista me di cuenta de que esta mujer se estaba alzando como «salvadora» de la familia *(ver la definición de salvadora a pie de página); se estaba colocando en una posición de mucha vulnerabilidad, exigiéndose más de lo que podía dar, y de lo que era su responsabilidad. Por este motivo, en lugar de ayudar, se estaba llenando de rabia, eludiendo a su hermano y discutiendo con él cada vez que tenía la más mínima oportunidad. Además de estar quemada con su familia, estaba desganada por completo con su propia vida. Sin ganas de ponerse en marcha con todos los proyectos que tenía pendientes. Bloqueada para avanzar y para tomar decisiones.
Ayudándome de ciertas orientaciones de la sistémica, y con el objetivo de generar una imagen que ella pudiera integrar dentro de sí, tomé un par de objetos de la mesa (un pisapapeles y un lapicero) y le dije: estas dos figuras son tus padres. De igual modo tomé una goma de borrar y un sacapuntas y le dije: estas dos figuras sois tú y tu hermano.
La imagen sobre la mesa era la siguiente:
Los padres frente a sus hijos. Los padres miran a los hijos, los sostienen con su mirada.
– Le dije: son los padres los que tienen la responsabilidad del cuidado y protección de los hijos, ese es el orden. Y tus padres aún están aquí, y ejercen labores de apoyo a tu hermano.
Tras conversar un buen rato, ella fue reconociendo que hay muchas cosas que sus padres están haciendo para ayudar a su hermano, pero ella las considera insuficientes. Sin embargo ese nivel de exigencia la estaba llevando a una situación de mucha ansiedad. La recomendación que le hice en aquel momento era recordar y repetir esta frase cada vez que se sintiera agobiada por el peso de la situación problema de su hermano:
«Papá y mamá se hacen cargo de todo».
Al escuchar y repetir esta frase, ella comenzó a respirar aliviada. Resulta paradójico, pero poner fuera de sí semejante responsabilidad, la aliviaba, y comenzó a llorar. Comentaba todo el tiempo que al ser ella la sana de la familia, se sentía como en deuda. Se había ido de casa para buscarse la vida y su hermano se había quedado allí, donde tanto habían sufrido de pequeños ¿Porqué ella había podido salir y él no?
La reforcé en su decisión de irse y le dije que era mucho más valioso lo que ella podía aportar estando bien, sintiéndose libre y fuerte, que sintiéndose bajo el yugo de la presión del sistema familiar, que lo único que estaba provocando en ella era ansiedad, tristeza y un profundo sentimiento de rechazo hacia su familia, sobre todo hacia su hermano.
Meses más tarde hablé con ella y su narrativa había cambiado por completo. Me dijo que la relación con su hermano había mejorado, sobre todo porque su manera de relacionarse con él no era desde la exigencia y desde el enfado, sino que estaba aprendiendo a valorarlo, a verlo como a un igual, como a su hermano. Ella es la hermana pequeña, y ahora es consciente del lugar que ocupa dentro de su sistema y se siente mejor. Compartió conmigo que ahora está estudiando para mejorar su carrera profesional y centrada en progresar en este sentido, así como dando los primeros pasos de convivencia con su pareja.
Dado que sus familiares viven en otra ciudad, cada cierto tiempo la visitan y tiene una relación equilibrada con todos ellos. Se siente menos enfadada y abusada por su familia (que era otra de las cosas que más le molestaban), pues su posición ha cambiado.
Ahora comprende que es mucho más lo que tú puedes hacer por ti, que lo que puedes exigir a los demás, y que cuando te sientes bien, puedes ayudar de una manera más serena y amorosa a los tuyos, respetando tu espacio y tus límites.
Si tienes que salvar a alguien, que sea a ti mismo-a. Sólo de ese modo podrás apoyar a los demás.
No hay que olvidar que el mero hecho de estar bien, es una valiosa ayuda para las personas a las que amamos y a las que tenemos cerca, aunque no nos demos ni cuenta. Es verdaderamente reparador rodearse de personas con una actitud sana y positiva, es por ello importante centrarse en estar satisfecho con uno-a mismo-a para que esa onda expansiva llegue a los demás, de la forma que sea.
Este caso, expuesto de manera muy resumida y obviando muchos detalles que harían muy extensa esta entrada de blog, pone de manifiesto de qué manera las posiciones son determinantes en diferentes esferas de la vida, pues según andes situado o colocado ante una determinada situación, tienes un ámbito de decisión o tienes otro, tienes más visión o menos, tienes más control, menos o ninguno… Sufres más o sufres menos… siendo el problema exactamente el mismo.
Tu lugar frente a las circunstancias, lo determina todo.
Podemos resistirnos, confrontar, pelearnos con la realidad y con todo el mundo, así como sentirnos profundamente desgraciados-as. Y todo eso no cambiará nada, sólo nos apegará a lo que tratamos de evitar: el conflicto. Pues de todo lo anterior está hecho el conflicto, además de todas las historias que nos contamos una y otra vez sobre las cosas que nos suceden o sentimos.
¿Alguna vez te has preguntado quién serías sin tu historia? ¿Quién serías si no recordaras nada de lo que has vivido? ¿Quién serías si dejaras de repetirte una y otra vez lo que tienes que hacer?
LIBRE.
Entonces, ¿Cómo me coloco, donde está mi lugar?
Mi lugar está en la serenidad, en el equilibrio, no en los pasos apresurados, en la rabia o en el llanto desmedido.
Mi lugar está en separarme de eso que me daña para poder tomar perspectiva, pues si no veo la panorámica general, sino sólo aquello que a mi me está haciendo daño ¿Cómo puedo yo tener acceso a esa fuente de sabiduría interna que siempre pugna por mantenerme a salvo? Imposible, al igual que es imposible mantenerse a flote en altamar en un bote, dando saltos, correteando de aquí para allá y no dándote cuenta de donde pones el pie en el siguiente paso.
¿Se aprende por ensayo y error en estos casos?
Mi hipótesis de partida es que no. No se aprende por ensayo y error a situarse en un lugar seguro o neutro frente al problema. Sólo la conciencia nos puede llevar de la mano a ello, y aún así puede no ser un camino de rosas precisamente, pues los sistemas familiares están provistos de una serie de mecanismos férreos, entre los cuales se encuentra la fidelidad o lealtad al sistema, y esta lealtad puede llevar a una persona a entrar en una espiral problemática o de sufrimiento (aun viéndolo venir), y aceptarlo a pies juntillas. He visto a muchas personas enfermar por fidelidad a su familia, por no protegerse o dar más de lo que en ese momento podían dar.
El amor une, sin embargo la lealtad mal entendida puede generar graves conflictos personales.
No es un camino de rosas, pero es un camino de responsabilidad hacia uno mismo, y merece la pena recorrerlo. Al fin y al cabo, esa es la única manera de ser verdaderamente libres y, porqué no decirlo, también dichosos.
Nota (1) Definición de persona salvadora: Dícese de aquella persona que por lo general asume más responsabilidad y cargas familiares de las que le corresponden, llegando en muchos casos a enfermar por ello. No se sienten merecedoras de apoyo ni de ayuda, y no saben pedirla. No suelen hacerse conscientes de su deterioro hasta que alcanzan niveles de sufrimiento muy profundos. No suelen confiar en los demás. Suelen tener interiorizada una idea de intenso sacrificio para lograr avances en la vida y con facilidad suelen sentirse imprescindibles para los demás. De algún modo sienten que han tenido más suerte o bienaventuranza que los diferentes miembros de su sistema familiar, o de algún modo han sido más beneficiadas que el resto, lo que les provoca un profundo sentimiento de deuda que pone en marcha un mecanismo enfermizo de intentar reparar –en muchos casos- lo irreparable. (Definición propia).
Autora: Inmaculada Asensio Fernández.
El envejecimiento activo es un tema de actualidad en nuestro país, sobre todo teniendo en cuenta que se estima que en el año 2050 los mayores superarán en número a los jóvenes. De este fenómeno se derivarán nuevas situaciones sociales, económicas, políticas y culturales que no se pueden obviar. Por ejemplo: en 2050 yo misma tendré 72 años (ahora 35), con lo que la que suscribe será una de las protagonistas de esas cifras de envejecimiento progresivo de la población que se están barajando.
Todas las personas, mayores o no, disponen de más herramientas para enfrentar los retos que plantea la vida si poseen una formación adecuada y si están convenientemente alentados, bien mediante frecuentes y nutritivas relaciones sociales, bien mediante el estímulo que generan los procesos de enseñanza- aprendizaje, fundamentales a lo largo de toda la vida. La formación permanente es necesaria para fomentar que las personas mayores participen de forma activa en la sociedad que habitan, y en todas aquellas cuestiones de agenda que nos afectan a todos, pues tienen todavía mucho que decir y que hacer para mejorar la vida de las comunidades a las que pertenecen.
Me apetece compartir con vosotros-as el enlace a una revista que se llama Madurez Activa, que trata de manera muy profesional y rigurosa todo lo relacionado con el envejecimiento activo y con las cuestiones de interés de las personas mayores, y de la población en general. A ver qué os parece:
Acceso directo número 24: http://www.fadaum.org/revistas/madurezactiva_24.pdf
Inmaculada Asensio Fernández.
Algunas pinceladas sobre la tensión y el agobio:
Te despiertas con dolor de cabeza, después de pasar casi toda la noche sin dormir. El caso es que llevas así tres o cuatro días. Las preocupaciones sobre todo lo que tienes pendiente no te han abandonado ni una hora durante la noche.
¿Qué sucede y cómo lo afronto?
Identificar claramente qué es lo que te preocupa sería lo primero. Después cuestionarlo: ¿Es verdad?… Y -cómo no- nos queda sopesar lo positivo y lo negativo de todas las opciones disponibles y tomar decisiones, siempre desde la calma. Esta es la vida.
Qué hacer… ¿Esperar –como dice la frase- a que todo se coloque en su lugar para encontrar la paz, o encontrar la paz para que todo se coloque en su lugar?
Todo apunta a que lo mejor es lo segundo:
“Encontrar la paz, sea como fuere, y después esperar que todo se coloque en su lugar, con calma”.
Encontrar la paz requiere en muchas ocasiones de un retiro. Salir de la rutina, alejarse del mundanal ruido o conectar con un@ mism@, en soledad, con esa fuente de sabiduría interna que todos llevamos incorporada de serie.
“Escuchar el silencio en medio del ruido”.
De eso se trata. Escuchar el silencio. Si hay alguna respuesta sin duda tiene que surgir desde ese lugar.
Retírate. No des tantas explicaciones. Sólo sigue ese mandato interior que te aconseja ponerte a salvo, en esa zona neutra denominada zona de reflexión.
Esto no es una receta sin más. Es inteligencia emocional.
Inmaculada Asensio Fernández.
RESUMEN
Mediante la presente comunicación se expone sintéticamente en qué consiste el denominado método «The Work» o «El Trabajo», creado por la autora estadounidense Byron Katie. The Work se centra en trabajar con aquellas creencias que producen estrés y sufrimiento en las personas, y que paradógicamente contribuyen a anclarlas en las mismas situaciones y problemáticas de las que quieren desprenderse. En base a los resultados obtenidos por la aplicación del método en el campo de la salud mental, publicados por la Universidad de Washington[1], se pondrá de manifiesto su vinculación con el campo de acción del trabajo social, en su dimensión terapéutica, en cuanto a usos y aplicaciones.
[Nota1] “The Work” of Byron Katie: A New Psychotherapy? Ricardo Hidalgo, LMHC, Mental Health Practitioner & Anil Coumar, MBBS, MA, Director, Mental Health Clinic Hall Health Center. University of Washington. 2012. http://www.padoin.com/thework/anil.pdf
PALABRAS CLAVE
Trabajo Social, Trabajo Social Terapéutico, Método The Work, Sufrimiento, Byron Katie.
ABSTRACT
Through this communication is synthetically exposed what is called «The Work» or «El Trabajo» method, created by the American author Byron Katie, focused on working with those beliefs that cause stress and suffering on people, and paradoxically contribute to anchor them in the same situations and issues they want to release. Based on the results obtained by applying the method in the mental health area, published by the University of Washington, it will demonstrate its links with the scope of social work in its therapeutic dimension in terms of uses and applications.
KEY WORDS
Social Work, Therapeutic Social Work, The Work Method, Suffering, Byron Katie.
1. INTRODUCCIÓN
El trabajo social es una disciplina que desde sus orígenes se ha servido de los aportes y conocimientos de otras especialidades para llevar a cabo su cometido. Esto ha permitido facilitar su evolución para comprender y analizar la complejidad de los problemas sociales y de los problemas humanos, así como para apoyarse en la construcción de diferentes modelos de intervención, destinados a hacer frente a las dificultades de una realidad social cambiante como la nuestra.
La profesión de trabajo social necesita adaptarse a un contexto de crisis que está generando situaciones de mucha dificultad e injusticia. En este sentido, se considera muy necesario apostar por formas de intervención de índole terapéutica, que se fundamentan en la relación de ayuda establecida entre el trabajador social y la persona, donde el trabajador social se constituye como el profesional de referencia para orientar el cambio y posibilitar una mejoría en la situación de la problemática individual o familiar planteada[2]. Desde esta visión, se comparte una propuesta metodológica que se utiliza para trabajar con aquellos pensamientos que generan estrés y sufrimiento en las personas, de manera que pueda ser incorporada como una herramienta más en la praxis de estos profesionales, para situaciones concretas en las que las personas deseen profundizar en los temas que las angustian y las paralizan de algún modo.
[Nota2] Tomás Fernández García (coord). Fundamentos del trabajo social. Editores: Madrid : Alianza, 2009. Pag. 270.
2. VINCULACIÓN DEL MÉTODO THE WORK CON EL CAMPO DE ACCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL
La «ayuda» es la función principal del Trabajo Social, y desde su campo de intervención se atienden demandas de diversa índole, todas ellas muy relacionadas con procesos de escasez, precariedad, sufrimiento o crisis, que afectan a calidad de vida de las personas. Esta diversidad de demandas exige apostar por una actualización permanente[3] de conocimientos, métodos y herramientas para ponerlas al servicio de aquellos colectivos que más lo necesitan.
[Nota3] El código deontológico en su articulo 44 señala que «El/ la diplomado/a en trabajo social está obligado a dominar la práctica profesional y a mejorarla a través de la formación permanente y la evaluación continua de su trabajo». http://dtsss.ua.es/es/documentos/practicas-externas/codigo-deontologico-de-la-profesion-de-diplomados-en-trabajo-social.pdf
Las personas suelen anclarse en viejos patrones y esquemas de comportamiento aprendidos, no sólo en el seno de sus familias, sino dados por la comunidad y cultura/ sociedad a la que pertenecen. Estos esquemas reciben el nombre de creencias. El contexto influye sobre nuestra mente y nuestra conducta, y esa influencia se produce a través de la interpretación que hacemos del mismo. La interpretación de la realidad difiere de unas personas a otras, y de la calidad de esta interpretación va a depender en gran medida la calidad de vida emocional de las personas, lo cual va a repercutir necesariamente en sus elecciones, aprendizajes, metas y objetivos de vida.
The Work constituye un importante instrumento con el que acompañar y alimentar la relación de ayuda, ya que prepara y predispone a la persona a tomar conciencia y responsabilidad sobre las dificultades que enfrenta, permitiendo generar alternativas de resolución o de cambio, mediante un cambio de enfoque en su situación problema. Además también sirve al profesional para trabajarse sus propios pensamientos y creencias estresantes, pues como decía el filósofo: «Nada de lo humano me es ajeno«. Los profesionales también tienen vida personal, y por tanto preocupaciones y problemas que pueden indagar con esta poderosa y sencilla herramienta. En este sentido, Byron Katie señala que «si tú no puedes acabar con la guerra en tu cabeza, no podrás acabar con la guerra en el mundo».
En Estados Unidos los/as trabajadores/as sociales (entre otros profesionales de la ayuda) se sirven del método The Work como herramienta con la que complementar su trabajo diario; de hecho el plan de estudios correspondiente a la formación como facilitador/a de este método tiene reconocidos una serie de Créditos de Formación Continua (Continuing Education Credit) dirigidos a profesionales con licencia como terapeuta matrimonial y de familia, trabajadores sociales y clínicos, consejeros en las áreas del alcoholismo y la drogadicción, enfermeros, maestros, etc, siendo por tanto, reconocido, como una importante herramienta para emplear en procesos de ayuda.
4. EN QUÉ CONSISTE EL MÉTODO THE WORK
The Work permite a las personas, no sólo identificar y cuestionar sus creencias dolorosas, sino a profundizar en sus proyecciones inconscientes sin ser bloqueado por la vergüenza o el miedo contra la que en general tienen que defenderse. Es un método sencillo, ya que su propia autora lo define como un «proceso que consta de 4 preguntas y 3 inversiones o inquiry».
En primer lugar las preguntas invitan a la persona a reflexionar profundamente acerca de aquello que las daña y el impacto que genera en su vida. Y en segundo lugar, a través de la indagación o inquiry, la persona es invitada a invertir o darle la vuelta a esos pensamientos dolorosos, de forma que pueda indagar en ellos y contemplar otro enfoque de la realidad que no se está percibiendo, por el fuerte impacto negativo que le provoca el pensamiento.
En la aplicación del Método The Work diferenciamos 3 fases, tiempos o actos, que se realizan separadamente, en actitud meditativa o de quietud.
PRIMER ACTO:
Byron Katie invita a encontrar o identificar alguna persona o situación sobre la que se tiene una visión o juicio negativo. Sobre esta situación concreta se comienza a trabajar, para lo cual en la primera parte vamos a contestar por escrito una serie de cuestiones que Katie recoge en un instrumento denominado «Hoja de El Trabajo«. Recoger tus pensamientos y juicios por escrito te permite darte el tiempo que necesitas para identificar lo que realmente te estresa o te daña, sin dar vueltas innecesarias. Esta hoja está dividida en seis preguntas o apartados para centrar bien la cuestión y tomar los máximos detalles posibles.
Las instrucciones generales para rellenar la hoja serían: «Piensa en una situación recurrente, una situación confiablemente dolorosa o estresante para ti, aunque haya sucedido sólo una vez, y que se repite en tu mente. Antes de contestar cada una de las preguntas a continuación, permítete visitar mentalmente el momento y el lugar del suceso estresante».
Para ilustrar bien cómo se rellena una hoja de El Trabajo, voy a utilizar como hilo argumental e ilustrativo un ejemplo real de una sesión que facilité a una persona, cuya fuente de sufrimiento era que se sentía en la obligación de ayudar a su hermano a salir de la droga.
1. Describe qué o quién te produce dolor, estrés o sufrimiento y porqué (siempre centrándose en esa situación concreta).
Por ejemplo: Estoy deprimida y ansiosa porque tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga.
En esta pregunta, la persona indica la emoción más fuerte que le provoca su juicio (la depresión), sin embargo a la hora de cuestionar esta primera cuestión, vamos a tomar sólo el juicio, no la emoción, es decir, vamos a trabajar con la creencia: «Tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga«.
2. Describe, en esa situación, cómo quieres que esta persona o situación cambie, ¿qué quieres que haga? (De lo que se trata aquí es de ser lo más concreto y claro posible).
Por ejemplo: Quiero que mi hermano no me exija ayudarlo. Que aprenda a solucionar sus propios problemas sin arrastrar de mi.
3. Describe, en esa situación, ¿Qué consejo le darías a esa persona? (Aquí se trata de dar un consejo a la persona o situación que juzgamos, de manera que sintamos que lo va a comprender y que verdaderamente podrá ayudarlo).
Por ejemplo: Mi hermano debería cuidarse. Debería dejar de hacerse daño y de tratar de tapar sus propios problemas a través de sus adicciones.
4. Para que tú seas feliz en esta situación, ¿Qué necesitas que esta persona piense, diga, sienta o haga? (La persona debe dejar claro aquí lo que ella necesita del otro o de la situación que le daña).
Por ejemplo: Necesito que mi hermano me deje tranquila y respete que yo ahora no puedo ayudarle. Necesito que mi hermano respete mi negativa a acompañarlo en este momento.
5. En esta situación, ¿Qué piensas de esta persona? Haz una lista. (Aquí se trata de poner una serie de adjetivos calificativos a esa persona o situación que nos está haciendo daño).
Por ejemplo: Mi hermano, en esta situación, es: exigente, abusivo y dañino.
6. Señala que hay en o acerca de esta situación que no quieres volver a experimentar nunca más.
Por ejemplo: Nunca más quiero contestar el teléfono de madrugada y encontrar que mi hermano Miguel ha tenido un accidente de coche, está colocado y me pide ayuda.
SEGUNDO ACTO:
En la segunda parte del método, una vez la persona ha cumplimentado su «Hoja de El Trabajo» sobre la situación concreta que le daña, interviene directamente el profesional para facilitar el método, procurando que la persona se sienta acompañada y pueda abrirse a experimentar a través de las cuatro preguntas básicas que conforman esta segunda parte, las cuáles han de formularse secuencialmente, así como ofreciendo a la persona el espacio, el silencio y la escucha necesaria para que pueda entrar en sí misma y responder de manera auténtica, no automática. La persona ha de encontrar un estado de quietud que favorezca que se produzca un verdadero insight[4] a través de la reflexión y de sus propias respuestas.
[Nota4] Insight es un término utilizado en Psicología proveniente del inglés que se puede traducir al español como «visión interna» o más genéricamente «percepción» o «entendimiento». Se usa para designar la comprensión de algo. Este término fue introducido por la Gestalt.
El profesional va a tomar cada una de las 6 cuestiones reflejadas en la hoja y ayudará a la persona a cuestionarlas una a una, por separado y secuencialmente, teniendo en cuenta que cuestionarlas es aplicarle 4 preguntas y 3 inversiones (al opuesto, al otro/a y a sí mismo/a). El rol del profesional es absolutamente neutro, y no interviene en ningún momento para opinar, mucho menos para sugerir o juzgar lo oportuno del trabajo que está llevando a cabo la persona. Lo máximo que interviene es para aclarar algún punto, en cuanto a la cumplimentación de la hoja, el significado de las preguntas o asuntos similares.
Las 4 preguntas básicas son:
Cuando le preguntas a la persona si es verdad aquello que la daña, le permites abrirse, ir a otro nivel. Es decir, esas preguntas puedan ser contestadas por esa sabiduría que la persona lleva dentro, y mediante la cual sólo puede acceder a través de un proceso de silencio y quietud.
Ejemplo. El profesional pregunta: ¿Es verdad que tú tienes que ayudar a tu hermano a salir de la droga? (Mediante esta sencilla pregunta, la persona puede llegar a comprender que ella no tiene que hacerlo, no está obligada, no es su responsabilidad). Esto sólo lo puede ver honestamente si lo cuestiona, y sólo accediendo de esta manera puede integrar nuevas respuestas.
Esta pregunta se formula cuando en la primera cuestión la persona ha respondido: «si».
Se trata de una nueva invitación que permite un marco de reflexión e interiorización mucho mayor, ya que se le pregunta por segunda vez y de manera mucho más tajante, desafiando a la mente impulsiva, cargada de razones y que mantiene su postura.
Ejemplo. El profesional pregunta: ¿Puedes saber con absoluta certeza que es verdad que tú tienes que ayudar a tu hermano a salir de la droga?
La persona ayudada contestó que No, no tenía que hacerlo. Se dio cuenta.
Con esta pregunta la persona va a descubrir las implicaciones o repercusión que tiene en su vida tener ese pensamiento. Cómo se trata a sí mismo y a los demás cuando lo tiene. Qué deja de hacer, qué emociones experimenta y cómo afecta a su cuerpo.
Por ejemplo. El profesional pregunta: ¿Cómo reaccionas, qué sucede cuando crees en el pensamiento de que tú tienes que ayudar a tu hermano a salir de la droga?
La persona objeto del ejemplo respondió (resumidamente) que reaccionaba con mucho nerviosismo y desesperanza. A nivel físico sentía mucha presión en el pecho y en la cabeza. Sentía ganas de llorar y de salir corriendo. Se trataba a sí misma de manera muy autoritaria y déspota, exigiéndose dar el 100% en un momento en el que ella estaba al 30%, por su estado emocional y preocupaciones. Observaba con claridad la repercusión que tenía este pensamiento en la propia relación que tenía con su hermano, al cual mentía constantemente y evitaba a toda costa, sin darle a él la posibilidad real de buscar otros apoyos en otros miembros de su familia.
Con esta pregunta la persona percibe quién sería ella sin ese pensamiento que la daña, y desde ese lugar se la invita a comunicarse con el profesional.
Ejemplo: Imagínate quién serías tú en esta situación con tu hermano, (o en cualquier otra situación de tu vida diaria) sin el pensamiento de que tú tienes que ayudarlo a dejar la droga?
La persona objeto del ejemplo respondió (resumidamente) que si no se le pasara por la cabeza ni un segundo que tiene que ayudar a su hermano, se sentiría libre, relajada. Estaría de buen humor cuando hablara con él, y con más disposición a compartir algunos momentos juntos. Estaría mas centrada y realizaría más actividades de ocio, y fumaría menos.
La persona puede ver con claridad mediante las preguntas 3 y 4 cómo el pensamiento cambia su estado emocional, y la diferencia entre creer el pensamiento que la acosa, y creer en su opuesto, que la libera. Vivir esto en primera persona suele tener resultados muy liberadores, de hecho en el ejemplo descrito los tuvo.
TERCER ACTO:
La tercera parte del método, consiste en las inversiones, es decir, dar la oportunidad a la persona para experimentar los opuestos a lo que cree que es verdad, y proporcionar además 3 ejemplos concretos y genuinos de cómo puede ser verdad lo opuesto a lo que crees que es verdad.
Para ilustrar bien este apartado, vamos a seguir el hilo conductor del ejemplo con el que hemos ido trabajando.
INVERSIÓN 1 (al opuesto): Invitamos a la persona «X» a que inverta esa creencia que la estresa en primer lugar al opuesto, y que nos de 3 ejemplos genuínos y especificos de cómo puede ser verdad ese opuesto.
Ejemplo: La frase original era «tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga». Ahora se le pide que la inverta al opuesto: «No tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga».
Le pedimos los 3 ejemplos de cómo puede ser verdad que no tengo que ayudarlo a hacerlo:
INVERSIÓN 2 (al otro): Cuando la persona invierte al otro, lo que hace es colocarse ella en el puesto del otro, y colocar al otro en su puesto. Vamos a verlo más claro con el ejemplo:
Ejemplo: La frase original era «tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga». Ahora la invertimos al hermano: «Mi hermano tiene que ayudarme a mi (a dejar la droga[5]».
[Nota5] Aclaración: La droga, en tanto que adicción, puede ser interpretada como la adicción que tiene la persona del ejemplo propuesto de ayudar a su familia, aún a pesar de su propia salud.
Con esta inversión la persona «X» se libera un poco de su nivel de exigencia y se da cuenta de que es igualmente verdad que ella tiene que ayudar a su hermano, como que él tendría que ayudarla a ella. Esto le facilita ver cómo ella se coloca en una situación de mayor vulnerabilidad al exigirse estar ahí cuando no puede hacerlo ahora, por su perfil y características en este momento. Ver que su hermano también tendría que hacerlo y no lo hace, la hace sentirse menos culpable o responsable de él, por tanto la libera.
INVERSIÓN 3 (a sí misma): Cuando la persona invierte el pensamiento a sí misma, se coloca a ella misma en todas las posiciones posibles frente al problema, es decir, puede hacerse consciente de lo que ella tiene que darse a sí misma, que es lo único verdaderamente manejable para ella aquí y ahora. Veamos el ejemplo:
Ejemplo: La frase original era «tengo que ayudar a mi hermano a salir de la droga». Ahora la invierte a sí misma: «Tengo que ayudarme a mi misma a salir de la droga».
Una cuestión destacable en todo este proceso es que cuando la persona no está familiarizada con el método, y por tanto no tiene una apertura mental suficiente para experimentar los opuestos a lo que cree que es verdad y vivir sus ejemplos, el profesional puede apoyarle dándole algún ejemplo específico que ha percibido sobre su historia, siempre desde el respeto y pidiéndole permiso para intervenir. Por ejemplo se le puede decir: «Yo tengo un ejemplo de cómo tú tienes que ayudarte a ti misma en esta situación con tu hermano, ¿Quieres escucharlo?» Y si la persona responde afirmativamente le damos nuestro ejemplo. Puede que lo tome o que considere que no va con ella. Eso no importa, lo importante es que se vaya desbloqueando poco a poco y abriéndose al proceso.
5. CONCLUSIONES
Parece ser que en contextos tan cambiantes como los que estamos atravesando, los profesionales de la ayuda han de comprometerse de manera decidida por formarse en todas aquellas herramientas y métodos con los que pueda hacer frente a toda la problemática derivada de estas nuevas situaciones de crisis. En este sentido, The Work constituye un importante instrumento con el que acompañar y alimentar la relación de ayuda, ya que prepara y predispone a la persona hacia el cambio de enfoque en su situación problema. De igual modo, uno de los aspectos más relevantes que proporciona es que al tratarse de una herramienta que permite a la persona trabajarse a sí misma, el propio profesional la puede emplear para realizar su autotrabajo, lo que va a redundar en una mejora de su calidad de vida y de la calidad de su trabajo.
6. BIBLIOGRAFÍA
Autora: Inmaculada Asensio Fernández. Trabajadora Social. Coleg. nº 543.
Comunicación presentada en el I Congreso Internacional de Facultades y Escuelas de Trabajo Social, celebrado en la Universidad de Murcia los días 23, 24 y 25 de Abril de 2014. Todas las comunicaciones y ponencias presentadas en el Congreso se han publicado en un libro bajo el título: EL TRABAJO SOCIAL ANTE EL RETO DE LA CRISIS Y LA EDUCACIÓN SUPERIOR. Editorial Universitas, S.A. 2014.